Girasoles de Mocorito: el “oro amarillo” que convirtió al municipio en destino turístico
Los campos de girasoles duran casi cuatro meses y reciben hasta 2 mil 500 personas en un día
Los campos de girasoles duran casi cuatro meses y reciben hasta 2 mil 500 personas en un día

Mario Núñez
Culiacán, Sin.- En un solo sábado o domingo, los campos de girasoles de Mocorito pueden recibir hasta 2 mil 500 visitantes, una cifra que para un municipio rural representa un fenómeno fuera de lo común. Lo que comenzó como una siembra agrícola hoy se ha convertido en uno de los principales motores turísticos temporales del norte de Sinaloa, atrayendo familias, fotógrafos, creadores de contenido y visitantes de todo el estado, el país e incluso extranjeros.
Cada temporada, el amarillo intenso de miles de girasoles convierte parcelas agrícolas en escenarios naturales que saturan caminos rurales, restaurantes, fondas y espacios públicos del Pueblo Mágico.
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Para los productores, el cultivo ya no solo se mide en toneladas por hectárea, sino en el flujo humano que generan, ya que las visitas son las que detonan una importante derrama económica que puede alcanzar hasta los 37 mil pesos por día.
Fue en el 2018 cuando comenzó el auge de los campos de girasoles tras viralizarse en redes sociales, después de que un agricultor sembró girasoles como parte de una prueba, sin embargo, la combinación de flores de gran tamaño, paisajes abiertos y la cercanía con el centro histórico de Mocorito detonó un fenómeno turístico que hoy se repite cada año.
Productores y autoridades locales estiman que, durante los fines de semana pico, los accesos a comunidades como Pericos y las parcelas cercanas al río Mocorito registran una afluencia similar a la de un evento masivo.

Actualmente en la presente temporada, los campos de girasoles de Mocorito ya superan los 13 mil visitantes detonando un flujo constante de turismo hacia el Pueblo Mágico y sus comunidades rurales.
De acuerdo con Valentín Alapizco Arce, coordinador de Protección Civil y comandante del Cuerpo de Bomberos de Mocorito, la afluencia diaria varía, pero el impacto acumulado es evidente; los visitantes no solo acuden a los girasoles, sino que recorren el Centro Histórico, el Museo de Los Tigres del Norte, las comunidades de El Valle y San Benito, donde se ubican las tradicionales moliendas y las aguas termales.
Aunque no existen cifras oficiales consolidadas, comerciantes y ejidatarios aseguran que durante la temporada de girasoles las ventas se duplican o incluso triplican.
Desde vendedores de agua y raspados hasta fondas, taxis, fotógrafos y guías improvisados, todos participan de una economía temporal que no pasa por registros fiscales ni cámaras empresariales, pero que sostiene a decenas de familias.

“En esos días se vende lo que en semanas no se vende”, comentan comerciantes de la cabecera municipal del pueblo.
A pesar del impacto económico, el flujo turístico opera prácticamente sin regulación formal; no hay cobros estandarizados, rutas definidas ni infraestructura suficiente para recibir a miles de personas.
La tradición de los girasoles en Mocorito no fue planeada como proyecto turístico, surgió cuando un agricultor decidió sembrar girasol y de manera espontánea, la gente comenzó a llegar para tomarse fotografías.
Al ver el interés, en el siguiente ciclo el campo ya fue diseñado con fines turísticos, con espacios para fotografías y promoción organizada, informó Valentín Alapizco.

Hoy, esa iniciativa tiene casi una década y se ha consolidado como un atractivo regional que ha roto récords, antes de la pandemia, un solo domingo se llegó a contabilizar la visita de 24 mil personas.
Esta temporada, los campos se mantienen abiertos desde el 26 de diciembre y permanecerá en floración durante todo enero, mientras que otro predio, de menor tamaño, podría abrir alrededor del 15 de febrero, sin embargo, hay temporadas que se llega a extender hasta marzo, depende el clima de la región.

Cada campo tiene una floración aproximada de 15 días, periodo que puede alargarse si las temperaturas se mantienen frescas, como ocurre este invierno.
“Tenemos un nuevo campo que va a estar bonito todavía unos 15 días más, lo que nos permite seguir recibiendo visitantes”, detalló Alápiz.
Además del turismo, los campos tienen un uso agrícola, las parcelas son sembradas por familias productoras que una vez concluida la temporada turística, dejan secar las plantas y trillan la semilla de girasol, la cual se destina principalmente a la producción de aceite.
De esta forma, el proyecto cumple un doble propósito; genera ingresos por turismo y también por producción agrícola, ya que son alrededor de seis hectáreas de siembra de girasoles.
El fenómeno de los girasoles ha colocado a Mocorito en el centro de la conversación estatal cada temporada, videos, fotografías y transmisiones en vivo proyectan al municipio mucho más allá de su tamaño y población, convirtiéndolo en una vitrina natural que impulsa su imagen como destino rural y cultural.

Sin embargo, especialistas en turismo advierten que, si no se establecen reglas claras, el mismo éxito que hoy atrae miles de visitantes podría terminar dañando los campos que le dieron origen.
Por ahora, cada flor sigue siendo una postal y cada visitante una oportunidad económica, pero detrás del paisaje amarillo se libra una carrera silenciosa entre la espontaneidad del turismo y la necesidad de ordenarlo antes de que el auge se convierta en desgaste.
Lolis Castro, operadora turística y representante de la empresa Yogis Tours, destacó que este fenómeno ha despertado un notable interés entre viajeros de distintas partes de México y del extranjero.

“Para mí es un honor estar aquí. Soy de Sinaloa y me gusta mucho dar a conocer nuestros Pueblos Mágicos. Traemos gente de todos lados, incluso de Europa, Sudamérica, Cuba y Estados Unidos. Nos encanta mostrar lo que es Sinaloa, su cultura, su comida y su gente”, expresó.
La operadora turística señaló que los campos de girasoles no solo representan un atractivo visual, sino también una experiencia emocional para quienes los visitan.
“Los girasoles son una flor que transmite alegría, amor y amistad. Ver estos campos aquí en Mocorito es algo muy bonito, por eso estamos muy contentos de venir y lo estaremos haciendo todos los fines de semana”, comentó.