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Mientras que Canadá y China contraatacaron las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos aplicando gravámenes similares a productos norteamericanos, la presidenta de México, CLAUDIA SHEINBAUM, con la cabeza fría, decidió esperar hasta el próximo domingo para asumir una posición al respecto, convencida de que una guerra frontal en materia de comercio a nadie beneficia y que siempre hay espacio para acuerdos.
Y mire usted que esta actitud cautelosa parece estar bien fundamentada, pues ayer el secretario de Comercio del vecino país declaró que podría haber “algunos alivios” en la política arancelaria, en lo que sugiere que el gobierno de DONALD TRUMP empieza a percatarse de las graves consecuencias que para su propia economía puede tener esa decisión unilateral.
Y es que tras la entrada en vigor de las nuevas tarifas aduaneras, los mercados bursátiles internacionales empezaron a temblar y se habla de que hubo pérdidas billonarias, como un anticipo de lo que puede venir a mediano plazo. Y ya muchos productos alimenticios se encarecieron o escasearon en los supermercados gringos.
Y, en un adicional paso hacia atrás, se decretó una moratoria de otro mes a las afectaciones fiscales a la importación de automóviles producidos en México, tras de que las armadoras expusieron razonamientos a la luz de los principios del mercado.
Así que la doctora SHEINBAUM debe haber reflexionado: “para qué me pongo a tirar golpes si el oponente puede estar haciendo solo fintas”. Sin embargo parece estar preparada por si el combate entra en intensidad.
Dentro de esa estrategia, la presidenta reiteró su intención de convocar a una asamblea masiva en el Zócalo capitalino el próximo domingo para informar al pueblo mexicano sobre la realidad de la situación, independientemente de que si en el inter se llega a nuevos acuerdos que destensen la relación entre ambos países
Y contrariamente a lo que sucede en el llamado Tío Sam, donde organismos comerciales han expresado su desaprobación de las medidas arancelarias, en México los principales organismos empresariales han expresado su respaldo hacia la mandataria, en una posición solidaria pocas veces vista.
También todos los gobernadores, incluyendo a los de la oposición, publicaron un manifiesto condenando las políticas trumpistas y las Cámaras de Diputados y senadores igualmente cerraron filas en torno al gobierno mexicano, con excepción de algunos legisladores del PRI y el PAN que prefirieron expresar su antinacionalismo.
Este tema seguirá acaparando la atención internacional durante los días siguientes pues las afectaciones económicas que se derivan de la guerra comercial de los Estados unidos no conocen fronteras, en un mundo globalizado en el que los propios gigantes industriales estadounidenses han dispersado sus inversiones en busca de reducir costos de producción.
Se antoja harto difícil que compañías como Ford y General Motors que tienen años de operar en México decidan cambiar sus plantas ensambladoras a Estados Unidos como pretende TRUMP, pues eso llevaría años, requeriría altas inversiones, nuevas políticas salariales y la búsqueda de nuevas cadenas de suministros. Para entonces el mandato de DONALD ya podría estar terminando. Así que la cautela parece ser lo más apropiado ante un capricho que evidentemente carece de sustento.
Cambiando de tema, pasó notablemente inadvertido que el pasado martes el Partido Revolucionario institucional cumplió 96 años de haber sido fundado como Partido Nacional Revolucionario y que tras décadas de constituir un poder político omnímodo en nuestro país hoy se encuentra prácticamente en vías de extinción.
Su extravío y contradicción política al convertirse en un virtual apéndice de su otrora archienemigo, el Partido Acción Nacional en los últimos años, lo alejó no solo de la ciudadanía sino de sus propias bases que se fragmentaron irremediablemente.
En la última contienda presidencial renunció a tener un candidato propio y se sumó a la aspirante panista XÓCHITL GÁLVEZ que perdió estrepitosamente ante la morenista CLAUDIA SHEINBAUM. La aportación de votos en favor de la “señora de las gelatinas” fue ínfima.
Pero socarronamente, su dirigente nacional, ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS, se subió al tren coaligado para llegar por la vía plurinominal al Senado de la República y modificó los estatutos para mantenerse al frente del partido hasta el 2028 para continuar su labor de demolición de lo que queda de aquella locomotora que arrollaba todo a su paso.
En Tamaulipas su debacle no fue menor tras de que gobernadores como MANUEL CAVAZOS LERMA, TOMÁS YÁRRINGTON RUVALCABA, EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES y EGIDIO TORRE CANTÚ, aprovecharon el cargo para aliarse en algunos casos, como TOMÁS, con el crimen organizado y hacer negocios junto con sus incondicionales.
Se dice que en Tampico, el aniversario fue celebrado por no más de 10 personas, brillando por su ausencia figuras que antes se desgarraban las vestiduras al tiempo que se beneficiaban con cargos públicos y jugosos contratos gubernamentales. Con su virtual desaparición, el PRI confirma que no hay mal que dure cien años.
Y por las mismas anda el PAN con la capa caída con figuras disminuidas como MARKO CORTÉS, su financiador CLAUDIO X. GONZÁLEZ y el hablantín RICARDO ANAYA que no paran de gritar su frustración ante la 4T.