El PRI y MORENA están como ciertos matrimonios incompatibles, que un día pelean como fieros enemigos y al siguiente, como si nada hubiera pasado, se juran amor eterno, digo esto porque los dos partidos políticos a los que me refiero, en días pasados se unieron como viejos amigos, para apoyar la causa de uno de ellos y echar abajo las intenciones del PAN.
Se trata del juicio de desafuero contra el diputado federal Cuauhtémoc Blanco, exgobernador del Estado de Morelos, acusado de acoso sexual, cuyo asunto se ventiló la semana pasada en el seno del Congreso y ¿saben que?, sucedió lo increíble: El PRI y MORENA unieron sus fuerzas y sus votos contra el PAN, para evitar que el acusado fuera desaforado y obligado a enfrentar a la justicia de su Estado.
¿Pues no que los tricolores y los guindas eran como el agua y el aceite, que si Alito, dirigente del PRI debería ser enjuiciado por su corruptelas y para ello, enfrentar un juicio de desafuero?. Pues por lo visto poderosos intereses se movieron para lograr la momentánea unión de ambos partidos y salvar el pellejo del exjugador de futbol metido a la política.
Lo cierto es que en la política como dijera Campoamor :“Nada es verdad, ni nada es mentira, todo es del color, del cristal con que se mira”. Y si bien en una sesión del Congreso, los parlamentarios le mientan hasta las progenitoras a sus “enemigos”, al salir del recinto se reúnen a tomar la copa o a saborear suculentos platillos gastronómicos, como si fueran los grandes amigos de la infancia.
En fin, todo esto nos hace recordar aquella frase atribuida al Caballero de la Triste Figura, Don Quijote de la Mancha, cuando le dijo a su fiel escudero: “Cosas veredes amigo Sancho, que farán fablar a las piedras” y sí, hoy en día somos testigos de tantas falacias en el mundo de la política mundial, que ya no sabemos ni siquiera hacia donde se dirige el futuro del planeta que habitamos, ni el rumbo que tomarán las naciones
Hoy se pasea por los aires del mundo, el dilema planteado por las ambiciones de los hombres: Guerra o paz.
En otros temas, rápida fue la respuesta del gobernador del Estado, doctor Américo Villarreal Anaya, luego de la poderosa tromba que azotó a la fronteriza Reynosa, quien en los momentos del embate del meteoro se encontraba en una gira de trabajo por Tampico y al llegarle la noticia suspendió las acciones en el puerto de inmediato y se trasladó al lugar del desastre para encabezar las actividades de auxilio a las personas damnificadas.
Recientemente el alcalde de Altamira, doctor Armando Martínez Manríquez, durante reunión pública fue claro al señalar que los dineros que maneja el municipio son del pueblo y por lo tanto son para aplicarse en obras en beneficio de la propia población, no son para modelar figuras políticas.
Claro y contundente, Armando Martínez asestó una bofetada con guante blanco a sus detractores que buscan privilegios económicos y sin querer, o quien sabe, les recordó aquella frase del genial Groucho Marx: “Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros iguales”.
P.D.-Nada es verdad, ni nada es mentira.