Alfa y Omega / El perro que salió volando
Por diferentes circunstancias, para mi abril es mes de anécdotas y recuerdos de vivencias del alma que dejaron una honda huella en mi memoria y que hoy recuerdo, algunas con dolor y otras con una franca sonrisa
Lo siguiente lo escribí el año del 2013 y se publicó en El Sol de Tampico; lo repito porque dicen que recordar es vivir y para mí es como bálsamo vivificante que tonifica el alma.
Y se armó el zipizape, se formó una nube de polvo con los perros dentro y pronto aquella masa peluda de alguna manera penetró el círculo de las féminas reunidas y como en los palenques, la pelea ya estaba en medio del ruedo.
Los demás perros callaron de golpe sus ladridos, voltearon a ver a Fernando y como si se hubieran puesto de acuerdo, al mismo tiempo corrieron hacia afuera del círculo para salvar el pellejo de la bota justiciera.
Al perro que salió volando no lo volvieron a ver en mucho tiempo por aquellos lares y cuando regresó, huía de cualquier persona que calzara bota vaquera.
Y aunque no se necesitaban porque eran otros tiempos, el alcalde de Río Bravo dijo “Con Fernando en la comitiva, para que queremos guaruras”.
P.D.-Hoy, los asuntos de seguridad oficial, son otra cosa.

















