Cantos del poder / Miscelánea sabatina
Debo aclarar que el tema de hoy no es el paso del tiempo ni una fórmula estadística, sino la cultura del “gadget” y su real significado.
Ningun rey de otro tiempo imaginó uno de estos artilugios.
La persona media hoy dispone de una computadora, un teléfono móvil y un reproductor mp3. Es decir, una oficina portátil.
Este artículo en otra época habría sido escrito en una máquina de escribir o con la ayuda de lápiz y papel, a la antigua, y enviado sin correo electrónico.
En lo que atañe a los teléfonos móviles, no dejan de maravillarme. Parece magia. De ser el clásico ladrillo, pasaron a caber en la palma de la mano, en poco tiempo.
Y como los discos duros de las computadoras almacenan cada vez más información, ello nos facilita la vida a quienes utilizamos diariamente herramientas electrónicas más y más potentes y de menor tamaño.
Ahora es posible almacenar miles de nuestras canciones predilectas, pero también películas y series de TV en aparatos moviles para verlas y escucharlas al momento que se desee.
A mi juicio, se ganó en portabilidad y rapidez, pero se perdió lo gratificante del hecho casual y la frescura que adquieren las canciones que se programan y tocan, al escuchar la estación de radio elegida.

















