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Un tema bastante vigente y del que se habla en todo el mundo es inherente a la Inteligencia Artificial (IA), porque está transformando el mundo, igual que la electricidad hace un siglo, sin embargo, no es exactamente “la nueva electricidad”, sino más bien una tecnología de propósito general con un impacto comparable, ya que esta tecnología transformadora esta impulsando múltiples sectores y redefine cómo funcionan las sociedades.
Y es que, así como la electricidad revolucionó en su momento a la industria y a la sociedad, hoy en día, existen quienes dicen que la IA está haciendo lo suyo y de forma exponencial, este paralelismo lo propone Andrew Ng, co-fundador de Coursera y quien además lanzó hace poco Landing.ai, una nueva compañía orientada a la integración de la inteligencia artificial con la industria tradicional.
A partir del 2010surgen nuevas técnicas que usan redes neuronales, que inspiradas en las neuronas del cerebro humano, pueden, en cambio, procesar volúmenes gigantescos dedatospara realizar predicciones u obtener patrones de estos datos, que sería imposible hacer con las capacidades del cerebro humano, esto es lo que dentro del área de Machine Learning se conoce como Deep Learning y es lo que en los últimos años está teniendo un auge muy grande debido al éxito que se está teniendo en áreas como el procesamiento de imágenes (Computer Vision) y el procesamiento del lenguaje natural (PLN).
Según el informe Tech Trends 2025, que lleva a cabo anualmente Deloitte para analizar las líneas que marcarán el futuro de la tecnología, ha puesto de relevancia la Inteligencia Artificial (IA) como el hilo conductor común de todas las innovaciones del año que viene, y es que “eventualmente la IA se parecerá cada vez más a la electricidad, no se utilizará de forma proactiva, sino que simplemente hará que todo mejore, más rápido y más intuitivo”.
La primera gran tendencia tecnológica de 2025, según Deloitte, es la computación espacial, es decir, el procesamiento y representación de datos del mundo digital y físico a la vez, debido a que esta tecnología, representada especialmente por la realidad virtual, es la que permite interacciones digitales que las personas perciben como si sucedieran en el mundo real.
Algunos puntos importantes a considerar al igual que la electricidad, que alimentó desde fábricas hasta hogares, la IA se integra en casi todas las industrias: salud, finanzas, transporte, entretenimiento, etc., la electricidad permitió la mecanización masiva; la IA automatiza tareas cognitivas y optimiza procesos complejos, así como la electricidad requirió redes eléctricas, la IA depende de datos, computación y algoritmos, creando una nueva “infraestructura” digital y mientras la electricidad impulsó revoluciones industriales; la IA está redefiniendo el trabajo, generando tanto oportunidades como desafíos (desigualdad, ética, regulación).
Sin duda, la IA tiene múltiples alcances e implicaciones, entre los más destacados se encuentra la automatización de tareas repetitivas y cognitivas complejas, desde chatbots que gestionan atención al cliente hasta sistemas que analizan imágenes médicas para detectar cáncer con precisión comparable a la de los especialistas, algunos ejemplos: robots en fábricas (como los de Tesla), algoritmos de recomendación (Netflix, Spotify), asistentes virtuales (Grok, Siri) y vehículos autónomos.
Entre las futuras capacidades tenemos la automatización de profesiones enteras (contabilidad, redacción básica, logística) y creación de sistemas que aprendan y se adapten sinintervención humana (IA general o AGI), entre otras proyecciones se considera una toma de decisiones mejorada, ya que la IA procesa grandes volúmenes de datos para ofrecer predicciones y recomendaciones.
Algunas implicaciones económicas positivas de laIA consisten en el impulso al crecimiento económico al aumentar la productividad, McKinsey estima que podría añadir hasta 13 billones de dólares al PIB global para 2030, con esto, nuevos empleos surgirán en desarrollo de IA, ética tecnológica y gestión de datos, por supuesto que también se contemplan consecuencias negativas como posibilidad, la automatización puede desplazar empleos, especialmente en sectores como manufactura, transporte y servicios, de tal suerte, que esto podría agravar la desigualdad, con trabajadores poco calificados enfrentando mayores riesgos, el desafío implica una reconversión laboral y políticas de redistribución (como renta básica universal) para mitigar el impacto.
Con todo lo ya señalado y a manera de conclusión, tenemos que la IA tiene un alcance casi ilimitado, comparable al de la electricidad en su capacidad para transformar sistemas, pero su implementación plantea implicaciones complejas, indudablemente puede ser un motor de progreso (curar enfermedades, mitigar el cambio climático) y por otro lado, ser un detonante de problemas (desigualdad, desinformación, riesgos existenciales), el reto consiste en maximizar sus beneficios mientras se gestionan sus riesgos mediante regulación, educación y cooperación global.