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En México, la jornada laboral no es solo una cifra estipulada en la Ley Federal del Trabajo; es un reflejo de las condiciones laborales que enfrentan millones de trabajadores. Con jornadas que alcanzan más de 56 horas semanales, el país se encuentra entre los que tienen las jornadas más extensas a nivel mundial. Esta situación, lejos de ser un indicador de productividad, evidencia formas de precariedad laboral que afectan la calidad de vida de los trabajadores. En ese sentido, la propuesta de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales ha reavivado aún más el debate sobre la precariedad laboral, una problemática que va más allá del tiempo dedicado al trabajo y que abarca otros aspectos como la estabilidad, el salario y la seguridad social.
Desde la perspectiva de la teoría neoclásica del mercado de trabajo, el salario y las condiciones laborales se determinan por la oferta y la demanda, donde el equilibrio se alcanza cuando la productividad marginal del trabajo iguala el salario real. Sin embargo, esta visión ha sido criticada por no considerar las desigualdades estructurales y las asimetrías de poder en el mercado laboral.
Siendo así, la teoría de la segmentación del mercado de trabajo, desarrollada en los años sesenta, sostiene que el mercado laboral no es homogéneo, sino que está dividido en varios segmentos con diferentes mecanismos de asignación y determinación salarial, y con barreras a la movilidad entre ellos. Por tanto, esta teoría explica fenómenos como las desigualdades salariales, la discriminación y la persistencia de la pobreza y el desempleo.
Además, según esta perspectiva, existen al menos dos segmentos principales: el mercado primario, que ofrece empleos estables, bien remunerados y con oportunidades de desarrollo; y el mercado secundario, caracterizado por empleos precarios, con bajos salarios, alta rotación y escasas posibilidades de ascenso. Los trabajadores en el mercado secundario suelen enfrentar condiciones laborales adversas, como jornadas extensas y falta de protección social.
En México, la segmentación del mercado laboral es evidente. Mientras una minoría de trabajadores disfruta de empleos formales con beneficios y estabilidad, una gran parte se encuentra en condiciones precarias. Cabe destacar que, para este espacio —y dado al tema coyuntural—, se aborda estrictamente el tema de la jornada laboral, aunque existan más aristas de la precariedad laboral.
En ese sentido, de acuerdo a las cifras del cuatro trimestre de 2024 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 49.8% de las personas subordinadas y remuneradas (de 15 a 65 años) en México laboran entre 40 y 48 horas a la semana; el 12.9%, de 49 a 56 horas semanales y; el 12.4% tiene una jornada laboral de más de 56 horas. Sumando todo esto, quiere decir que alrededor de 3 de cada 4 mexicanos, labora más de 40 horas a la semana.
Ahora bien, trasladando esas mismas cifras a Tamaulipas, el 53.4% de los tamaulipecos labora de 40 a 48 horas a la semana; mientras que, el 10.8% y el 11.5%, laboran de 49 a 56 horas y más de 56 horas semanales, respectivamente. En otras palabras, también en Tamaulipas 3 de cada 4 trabajadores remunerados laboran más de 40 horas semanales.
En ese sentido, la propuesta de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales podría ser un avance hacia la mejora de las condiciones laborales. Sin embargo, su efectividad dependerá de su implementación y de la capacidad de las empresas para adaptarse sin trasladar los costos a los trabajadores. Además, es fundamental que esta medida vaya acompañada de políticas que aborden otras dimensiones de la precariedad laboral, como la informalidad, la falta de seguridad social y los bajos salarios, así como una supervisión constante por parte del Estado para que las empresas brinden esas mejores condiciones de forma permanente.
Siendo así, la jornada laboral es solo una arista de la precariedad laboral. Reducirla podría ser un paso importante, pero no suficiente. Por lo que es necesario un enfoque integral que aborde las múltiples dimensiones de la precariedad laboral y que promueva condiciones de trabajo dignas para todos los trabajadores. Cuídese mucho.