Análisismartes, 18 de febrero de 2025
Con la publicación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la decisión de política monetaria por parte de Banco de México (Banxico), ambos eventos reflejan la situación económica del país en un contexto global marcado por la aparente desaceleración económica, control de inflación y tensiones comerciales.
El INPC, con el cual se puede medir la variación de los precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares mexicanos, registró en enero de 2025 un incremento mensual de 0.29%, situando la inflación general anual en 3.59%. Este dato representa una desaceleración significativa en comparación con enero de 2024, cuando la inflación mensual fue de 0.89% y la anual de 4.88%. Esta reducción en la tasa de inflación sugiere que, aunque los precios siguen aumentando, lo hacen a un ritmo más lento que en años anteriores.
El índice de precios subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles, aumentó 0.41% en enero de 2025. Dentro de este índice, los precios de las mercancías subieron 0.67%, mientras que los de los servicios lo hicieron en 0.17%. Este comportamiento refleja una mayor presión inflacionaria en los bienes tangibles, como alimentos y productos no alimenticios, en comparación con los servicios.
Por otro lado, el índice de precios no subyacente, que incluye productos agropecuarios y energéticos, registró una disminución mensual de 0.14%. Los precios de los productos agropecuarios cayeron (-)1.49%, mientras que los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 0.93%. Esta caída en los precios agropecuarios puede atribuirse a una mayor oferta en el mercado, mientras que el aumento en los energéticos refleja ajustes en los precios de combustibles y tarifas reguladas por parte del gobierno.
En enero de 2025, algunos productos tuvieron un impacto significativo en la inflación general. Entre los que registraron aumentos de precios destacan las loncherías, fondas y taquerías, con un incremento del 1.22%, y la gasolina de bajo octanaje, que subió 1.02%. Estos aumentos tuvieron una incidencia mensual de 0.063 y 0.049 puntos porcentuales, respectivamente, en la inflación general.
Otros productos que contribuyeron al alza de precios fueron el pollo (2.30%), la vivienda propia (0.24%) y los plátanos (16.51%). Estos incrementos reflejan presiones en sectores clave como la alimentación y la vivienda, que tienen un peso importante en el gasto de los hogares mexicanos.
Por el contrario, algunos productos registraron disminuciones significativas en sus precios. El transporte aéreo cayó 38.64%, lo que tuvo una incidencia negativa de -0.137 puntos porcentuales en la inflación general. Otros productos que bajaron de precio fueron el jitomate (-15.45%), la cebolla (-10.26%) y el huevo (-2.26%), cuyas caídas pueden atribuirse a una mayor oferta en el mercado o a ajustes estacionales en los precios.
En ese sentido, previamente a la publicación del INEGI, el Banco de México anunció una reducción de 50 puntos base en la tasa de interés interbancaria a un día, situándola en 9.50%. Esta decisión fue tomada por la Junta de Gobierno de Banxico, que consideró que el combate a la inflación se encuentra en una etapa en la que se busca llevarla de los niveles actuales, cercanos a los promedios históricos previos a la pandemia, a la meta de 3%.
Banxico señaló que la inflación general se ubicó en 3.69% en la primera quincena de enero, un nivel no visto desde principios de 2021. La inflación subyacente, por su parte, se situó en 3.72%, cercana a su valor promedio entre 2003 y 2019. Aunque las expectativas de inflación de mediano y largo plazo permanecen estables, el balance de riesgos para la inflación sigue sesgado al alza, debido a factores como la posible persistencia de la inflación subyacente, la depreciación cambiaria y las tensiones geopolíticas.
Por su parte, la Junta de Gobierno de Banxico estima que la inflación general convergerá a la meta de 3% en el tercer trimestre de 2026. Sin embargo, advirtió que los pronósticos están sujetos a riesgos, tanto al alza como a la baja. Entre los riesgos al alza destacan la persistencia de la inflación subyacente, una mayor depreciación cambiaria y disrupciones por conflictos geopolíticos o políticas comerciales. Entre los riesgos a la baja se encuentran una actividad económica menor a la anticipada y un menor traspaso de algunas presiones de costos.
La desaceleración de la inflación en enero de 2025 y la decisión de Banxico de reducir la tasa de interés reflejan un entorno económico complejo, en el que persisten presiones inflacionarias, pero también hay señales de estabilización. La reducción de la tasa de interés por parte de Banxico busca apoyar la actividad económica, que mostró debilidad en el cuarto trimestre de 2024, al tiempo que se mantiene una postura monetaria restrictiva para asegurar la convergencia de la inflación a la meta. En este contexto, será crucial monitorear la evolución de los precios de los productos clave, así como los riesgos globales que podrían afectar la economía mexicana dado que, la combinación de políticas monetarias adecuadas y un manejo prudente de los factores externos, será fundamental para mantener la estabilidad económica y el bienestar de los hogares mexicanos en el corto plazo. Cuídese mucho.
Regeneración 19