Con una sola ambulancia en operación, la institución enfrenta el reto de sostener la atención prehospitalaria ante el aumento de la demanda en Semana Santa
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
Las cifras más recientes del empleo formal en México, publicadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para mayo de 2025, deberían prender señales de alerta. Por segundo mes consecutivo, el país registró una caída en el número de empleos formales asegurados, ligando así una tendencia que confirma un enfriamiento progresivo del mercado laboral formal. El número total de empleos registrados fue de 22 millones 372 mil 44 personas, una disminución de 45 mil 624 empleos respecto a abril, lo que representa una contracción del (-)0.2% mensual. Pero más preocupante aún es el comportamiento interanual, con un crecimiento de apenas 0.1%, es decir, solo 23 mil empleos más que en mayo del año anterior.
Para dimensionarlo, en mayo 2024, la tasa de crecimiento interanual era del 2.2%; para diciembre de ese año ya se ubicaba en 1.0%, y los últimos dos meses (abril y mayo de 2025) no rebasan del 0.2%. No se trata de una simple pausa, es una desaceleración sostenida, que bien puede ser el preludio de una recesión o, al menos, de un estancamiento económico.
Así lo ha advertido recientemente Gerardo Esquivel, quien en su más reciente columna señala que “el ritmo tan bajo de generación de empleo formal en el país solo se ha observado antes en periodos de recesión como en 2001, 2008 y 2020”. Aunque los titulares aborden con bombo y platillo las bajas tasas de desempleo (2.2% en marzo), esto podría ser un espejismo estadístico, ya que no refleja la calidad, estabilidad o formalidad del trabajo. Esquivel apunta “la ausencia de un ingreso al perder un empleo puede forzar a las personas a conseguirse rápidamente otra actividad, aunque esta sea precaria o temporal”. Con ello, el resultado es una baja desocupación, pero también un aumento en la precariedad.
En este escenario, Tamaulipas no se salva. Por el contrario, acumula nueve meses consecutivos con una tasa interanual negativa de empleo formal, ubicándose en (-)0.8% en mayo de 2025. En términos mensuales, la caída fue de (-)0.3%, reforzando la tendencia descendente. En un entorno donde la mayoría de las entidades muestran retrocesos —como Campeche (-9.1%), Tabasco (-7.1%) y Zacatecas (-3.6%), siendo los más pronunciados— hay también algunos focos positivos, como Hidalgo (3.9%), Estado de México (3.5%), Colima (2.8%) o Nuevo León (2.1%), por mencionar algunos con el mejor comportamiento.
En la zona sur de Tamaulipas, el panorama es aún más volátil. En el periodo de mayo 2024 a mayo de 2025, los tres principales municipios presentan un comportamiento heterogéneo. Altamira, 2.8% de crecimiento interanual, manteniendo tasas positivas en los últimos cinco meses, lo cual es un signo alentador. Tampico, luego de haber rozado el 7% de crecimiento interanual en el segundo semestre de 2024, ahora liga su segundo mes con tasa negativa, cerrando en (-)0.4%. En cambio, Ciudad Madero es el caso más preocupante. Acumula 13 meses consecutivos (periodo analizado) con caída anual, con un (-)9.3% en mayo, revelando una pérdida estructural de empleos formales.
El enfriamiento del empleo formal puede tener múltiples causas: desaceleración del crecimiento económico, baja inversión privada, falta de dinamismo industrial o incertidumbre regulatoria. Pero más allá del diagnóstico, el riesgo principal es la precarización laboral. Como lo señala Esquivel, la mayoría de las personas que pierden un empleo formal se ven obligadas a reinsertarse en el mercado laboral informal o en empleos con condiciones laborales más débiles. La economía sigue operando, pero lo hace en condiciones de mayor vulnerabilidad para la fuerza laboral.
Esto último, se refleja en los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE): mientras el empleo formal se estanca (con información del IMSS), la informalidad sigue por encima del 50% (54.7% para abril 2025), y la subocupación (quienes trabajan menos horas de las que desean) se ubica en 7.2%.
En ese sentido, en vez de complacerse con las cifras de desempleo, quienes participan como tomadores de decisiones, deberían centrarse en reactivar la generación de empleo formal. Eso implica revisar y fortalecer la política industrial, agilizar trámites para pequeñas empresas, incentivar la inversión en regiones con rezago laboral y redoblar los esfuerzos en la formalización del empleo.
También es momento de repensar las estadísticas y su interpretación. No basta con reportar tasas de desocupación bajas si no se acompañan de un análisis cualitativo del empleo. La economía debe crecer, sí, pero con empleos dignos, bien remunerados y con seguridad social.
En suma, la generación de empleo formal en México no solo es una estadística más, es un termómetro —de tantos, como la inflación, el PIB, el tipo de cambio, la pobreza, la desigualdad, etc.— de la salud económica y social del país, y hoy, ese termómetro nos está marcando fiebre. Cuídese mucho.