A unos días de haberse desatado la guerra comercial iniciada por el gobierno de los Estados Unidos para tratar de fortalecer su economía a partir de fijar una serie de impuestos arancelarios a todas las importaciones de mercancías, a esas alturas parece que ha quedado claro que la hegemonía que anteriormente ostentaba la economía norteamericana, ahora otras economías han asumido un papel protagónico a nivel internacional, no sólo en la producción de productos básicos sino cada vez más con productos de alta tecnología.
En ese sentido, ha quedado claro que el comercio internacional puede en un momento determinado ser un factor que contribuya en el crecimiento y desarrollo de una economía, aún en economías planificadas o fuertemente centralizadas, éstas también pueden plantear estrategias para participar activamente del comercio internacional, como es el caso de la economía China, que si bien es una economía socialista, ha entendido perfectamente bien cómo producir para satisfacer ciertas necesidades en el mercado internacional, por ello aunque parezca paradójico que una economía centralmente planificada pueda participar con éxito del mercado internacional donde aparentemente gobierna el más eficiente en abatir costos y colocar sus productos en el mercado, no cabe duda, que faltaría ponerle un nombre específico para este tipo de modelo.
Ahora bien, en el caso de la economía mexicana, que también ha sufrido fuertes presiones respecto a la directriz que pudiera tomar el gobierno de Estados Unidos y que afectaría la evolución económica de México, pero al parecer la situación respecto al comercio internacional ha sido favorable, ya que en el mes de marzo del presente año, fecha que se tiene del último reporte que emite el INEGI, aumentaron las exportaciones en un 9.6% y las importaciones en 7.1% a tasa anualizada, por lo que se tuvo una balanza comercial positiva de 3 442 millones de dólares.
Cabe señalar que de los $55 527.3 millones de dólares que se obtuvieron por exportaciones, solamente 2 mil millones fueron exportaciones petroleras en tanto $53 354.3 millones de dólares fueron no petroleras, resaltando fundamentalmente las exportaciones manufactureras con cerca de $50 000.0 millones de dólares, lo anterior muestra el cambio de perfil productivo de la economía mexicana debido a que ha dejado de ser mono exportador para diversificar sus productos en exportaciones manufactureras.
En tanto, las importaciones que reportó nuestra economía en el mes de marzo ascendieron a $52 084.9 millones de dólares, de los cuales $40 000 millones fueron bienes intermedios es decir insumos para la producción y el resto de las importaciones fueron bienes de capital y algunas importaciones petroleras.
Por lo anterior, al mes de marzo es decir en este primer trimestre México registra una balanza comercial positiva en un poco más de $1 000 millones de dólares, es decir, que aún en plena guerra comercial y con una gran cantidad de trabas a las exportaciones la economía mexicana ha respondido de una manera muy favorable, de tal suerte que hasta un saldo positivo se tiene en la balanza comercial a este primer trimestre, lo cual refleja una fortaleza en diversos indicadores macroeconómicos. Por ello, se puede decir que ante la adversidad siempre es importante actuar con prudencia y cautela como lo ha hecho el gobierno de México ante la amenaza arancelaria.