Desde hace algunos años se hizo famosa frase de que la mejor política industria es la que no existe, dictada fundamentalmente para promover la globalización y la apertura económica, cuyo objetivo central se orientaba a justificar la no intervención del Gobierno en los distintos sectores productivos a nivel nacional, dicha idea, aunque se expuso por primera vez en España, sirvió muy bien para la aplicación de políticas orientadas a justificar que el único promotor del desarrollo era el mercado, ya que la intervención del Gobierno generaba distorsiones resultado de la competencia desleal que protegía a algunos sectores productivos y limitaba a otros.
Así desde la Escuela de Chicago, pensadores como Milton Friedman y Gary Becker entre otros, centraron su propuesta de desarrollo económico en individualizar los intereses de los sujetos y limitar conceptos como los de soberanía, solidaridad y apoyo mutuo, Gary Becker por ejemplo, afirmaba que al interior de las familias cada uno de sus miembros debía desarrollar sus habilidades donde fuera más fuerte y con ello competir con otros sujetos en el mercado, afirmaba también que en este proceso de selección casi natural, las mujeres tenían mayores habilidades para cuestiones domésticas (situación sumamente cuestionable en términos de equidad de género), pero así las cosas con los principales promotores del liberalismo económico y del equilibrio del mercado, por ello, ante la globalización, la estigmatización de quienes se manifestaron en contra en su momento llamándolos globalifóbicos. Es de llamar la atención que años después emerge una nueva directriz del desarrollo económico y social, enarbolando todo lo contrario, es decir, el proteccionismo y la intervención del Gobierno, rescatado el concepto de soberanía que tienen los países para decidir el destino de los recursos públicos para apoyar sectores específicos a nivel macroeconómico.
Ante la coyuntura de nuestros días en el contexto internacional, derivado de la guerra comercial que apenas inicia, la presidenta de México, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo anuncia un paquete emergente de programas y acciones denominado Plan México, cuyo objetivo se orienta al fortalecimiento del mercado interno a través de mejoras en el salario de los trabajadores, así como aumentar la soberanía alimentaria y energética; incrementar la producción nacional; disminuir las importaciones de los países con los que no se cuentan acuerdos comerciales y por último fortalecer los programas de bienestar.
Es así como queda de manifiesto el interés que tiene el Gobierno Federal a fin de enfrentar los desafíos de la guerra comercial a nivel internacional, diseñando e implementando 18 programas y acciones enunciadas en el Plan México, cuyo propósito se orienta a fortalecer tanto el mercado interno como los sectores productivos, haciendo que la inversión pública se complemente con la inversión privada.
Pareciera ser que este tipo de políticas en nuestro país, ya se vivieron con resultados muy positivos cuando se implementó el modelo de sustitución de importaciones durante los años cuarenta del siglo pasado, aunque ahora se toma en consideración los acuerdos comerciales que se tienen con países con quienes se han establecido compromisos comerciales, los 18 programas que fueron dados a conocer recientemente, esperemos se traduzcan en acciones concretas que fortalezcan la actividad económica y generen un contexto positivo para que inversionistas nacionales e internacionales inviertan en nuestro país, por ello, eso de que la mejor política industrial es la que no existe ha quedado completamente en el pasado, para afirmar que la mejor política industrial es la que se diseña e implementa desde el Gobierno a fin de generar empleos bien remunerados y bienestar para la población.