El cumpleaños del perro / Algo sobre Ingmar Bergman
En su famosa “Carta a un joven poeta”, Ernesto Sabato aducía a su interlocutor epistolar que “escribiera sobre sus obsesiones”. Si tazáramos el cine de Bergman se vislumbra, indudablemente, temas obsesivos del gran sueco.
En “El séptimo sello” un caballero medieval/ Max Von Sydow regresa de las cruzadas y se encuentra con su terruño invadida por la peste y con la muerte/ Beng Ekerot aguardándolo.
El juego de ajedrez que inicia el caballero y la muerte guarda una poderosa metáfora que trasciende al cine mismo y la ubica en los terrenos de la filosofía. Si la muerte gana, el caballero queda vivo; de lo contrario, muere.
Si se habla de poesía tendríamos que acudir a las palabras de Octavio Paz en su texto imprescindible, “El arco y la lira”, donde apunta el Nobel de Literatura mexicano: “La poesía es conocimiento, salvación, poder y abandono”.
Y eso es, precisamente, lo que destila la filmografía de Ingmar Bergman: conocimiento, poder visual e introspectivo, abandono a los demonios del hombre.
A seis décadas de su realización, “El séptimo sello” (como toda la obra de Bergman) espera una nueva revisión y, sobre todo, comprensión…













