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Análisissábado, 19 de abril de 2025

Gryita.com, Fylosofía en expresión / La voz del silencio

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Me di cuenta que lo tenía un día por la tarde.

Apareció así, simplemente así, como muchas cosas que suceden en la vida, sin previo aviso, sin “llamadas a misa”, sin advertencia alguna, además no como aquellas cosas que suelen manifestarse en el ideario popular y que tienen montones de correlaciones.

Esto no es así, el mal que hoy me orilló a la reflexión y a recostarme suavemente en el diván de estas líneas es distinto, es brusco, intempestivo, pero a la vez sutil y cadencioso.

Me di cuenta de mi padecimiento cuando creyendo que escuchaba dichos seres entré en mi auto, cerré la puerta que aisló por completo el audio exterior pero el sonido no se detuvo.

Con algo de preocupación, empecé a hacer pruebas y me di cuenta de que el sonido no se apaga, ni de día, ni de noche, ni aunque te tapes las orejas, mastiques chicle o bosteces, está ahí, firme, indestructible.

Acudí con mi médico, el Doctor Bacerott quien haciendo gala de sabiduría y pericia, eliminó unos tapones de cerilla que obstruían de alguna forma mi conducto auditivo, los cuales me obsequiaron mi obsesión por la limpieza y algunos cotonetes.

Pero el ruido siguió, de ahí vinieron una lista de analgésicos, antiinflamatorios, remedios caseros, rezos y otras intervenciones alternativas. 

En el camino también recibí una explicación de mi Querido Maestro el Gran Mago Kristal de México, Don Martín Kronos, quien me explicó que pudiera tratarse de un despertar espiritual a través del oído psíquico y que este se apagaría solo y mutaría a una percepción más elevada.

Siguiendo las instrucciones de mi médico, atendí todos los frentes, e incluso me coloqué una guarda dental en el maxilar superior, artesanal prótesis maravillosa regalo de mi Querido Hermano Christian Téllez “El dentista de las estrellas”.

Durante un poco más de tres meses el sonido me acompañó por largos días y noches, a veces subía de tono, a veces de volumen, de pronto se apagaba por horas o por días. Leí mucho sobre el tema y supe que había personas que llegaban a extremos depresivos o de ansiedad por tenerlo.

Yo lo integré a mi mundo, le di la bienvenida lo acepté y lo hice parte del soundtrack de mi existencia, pensé, es idéntico a los grillos entonces viviré como si siempre fuera la tarde en Tampico.

No sé si volverá algún día, pero hoy le agradezco por ser un mensajero que vino de ahí, de donde nadie sabe, de donde viene el viento a recordarme el gran valor de la vida, la salud y la paz.

Ciertamente mi percepción aumentó, hoy vivo embelesado por la voz del silencio.

Escríbeme: gryitafuerte@gmail.com. Facebook Gryita Fuerte-Navegante Podcast. RE-GENERACIÓN 19

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