La ilusión de la victoria
Thomas Hobbes advertía que la guerra no se limita únicamente al momento del enfrentamiento armado, sino que se prolonga durante todo el tiempo en que persiste la voluntad de combatir.
En ese sentido, el conflicto no se define solo por la violencia explícita, sino también por la ausencia de certeza en torno a la paz.
Si el filósofo que sentó las bases del pensamiento político moderno no se equivocaba, entonces cualquier forma de triunfalismo resulta, cuando menos, prematura en ausencia de certeza sobre un estado contrario.
La reciente imposición de un impuesto del 3.5 % a las remesas enviadas por migrantes mexicanos desde Estados Unidos ha evidenciado, en los hechos, la desmesurada autocomplacencia con la que se ha venido evaluando el estado de la relación bilateral.
Lejos de consolidarse, esta relación continúa marcada por la tensión y el sobresalto, especialmente desde el retorno de Donald Trump al escenario político.
La incertidumbre persiste, y no es menor. Ha alcanzado niveles suficientes para desalentar a empresas que, en otros tiempos, habrían apostado decididamente por México como plataforma estratégica hacia el mercado norteamericano.
En este contexto, la complacencia no solo es un exceso. Es, sin lugar a dudas, un error de proporciones históricas.
















