El cumpleaños del perro / La lectura y la creación artística
Leer, al parecer, es el suplicio de nosotros los mexicanos si atendemos los datos estadísticos que cualquier organismo al respecto se ufana en dar a conocer.
Leer es entender al hombre mismo porque la lectura es un acto de comunicación amorosa. El autor y el lector son, en ese preciso momento de la lectura, como un feto unido a un cordón umbilical.
Leer es pasión por saber. Es abrir ventanas para ver el mundo con más amplitud.
Toda obra literaria es una falacia, sin embargo, ¿de qué se vale el arte, cuando lo hay, para expresar a la vida real? De los otros habitantes de la verdad, como ha dicho Susan Sontag, es decir, de los sueños.
Siempre me ha inquietado el inicio del Evangelio de San Juan: “En el principio era el Verbo”. ¿La palabra es la religión verdadera? La literatura es la salvación del hombre, la respuesta a lo fugaz del tiempo.
El libro es la religión del conocimiento. La literatura revela y devela:
Al leer un libro, nos dice José Saramago/ Nobel de Literatura 1998, leemos también al autor. Cierto si consideramos que escribir es:
No hay autor que no ponga algo de sí en su escritura.
La literatura es la manera humana de la revelación…
Y es que el prurito de la obra artística es la belleza. De lo contrario, estaríamos atendiendo lo natural, lo directamente suministrado por la naturaleza (agua, bosques, montañas, etc.).
Para que exista una creación de arte es inseparable lo cognoscitivo de lo sensorial. Así, entonces, la acción motora (lo artesanal) es anfibia a lo creativo. Un mueble es pino y tabla; es árbol creativo.
Una pintura es naturaleza porque recrea un paisaje o un rostro; pero es madera y tela: creación maquilada.
La labor de todo artista genuino es la de traducir en códigos de la estética los contornos vitales del hombre con la intención genésica de la penetración ontológica.
Si nos ajustamos a líneas filosóficas, se podría apuntar que la creación verdadera mana de una búsqueda con conocimiento bajo una sujeción sistemática.
Solo que estaríamos metiendo en un mismo saco a la ciencia y al arte cuando debemos estar conscientes que la diferencia entre ambas es que la primera no elabora materialmente sus leyes, en cambio, el arte sí.
Se crea con el corazón y el intelecto…

















