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Aunque prefiero platicarles sobre literatura, feminismo y música, en estos tiempos han surgido temas que, por su actualidad e importancia, resultan inevitables de comentar. Si has entrado a las redes sociales en estos días te darás cuenta de que el tema therian se ha vuelto trend topic.
Rory Conley, experto en cultura therian, afirma que es alguien que identifica como un animal no humano. Puede visualizarse como un animal o identificarse profundamente con la personalidad o el comportamiento de un tipo específico de animal. La fuerte conexión que sienten los therians con los animales es una parte fundamental de su identidad.
Vayamos por partes. ¿Qué es un therian? Espiritual, psicológica y emocionalmente se relacionan con la esencia y los comportamientos de un animal en particular, aunque no tengan la fisiología correspondiente. Con frecuencia, los therians se sienten más identificados cuando participan en actividades específicas que tal tipo de animal haría. El término therian viene detherianthropy (del griego therion, animal).
Ahora bien, lo primer es tener claro que se trata de una identidad, no de un disfraz. Ser therian no es lo mismo que hacer cosplay ni que el furry fandom, la experiencia es interna y sostenida, no performativa. Hay quienes lo explican como algo espiritual (alma animal, vidas pasadas) y otros desde una perspectiva psicológica (autoimagen, rasgos de personalidad).
Se le llama Theriotype al animal con el que se identifican: lobo, gato, perro, tigre, aunque son escasas las aves y los animales marinos. Según eso, presentan experiencias comunes llamadas shifts: cambios temporales en percepción, emociones o postura. Algunos andan a cuatro “patas” y otros en dos, sueños recurrentes como animales o fuerte afinidad con conductas animales.
Es necesario señalar que no se trata de una religión formal, ni de un trastorno clínico reconocido. Tampoco es un “juego”, es una autoidentificación que cada persona explica de manera distinta. Por cierto, la publicidad de Librerías Gandhi y muchos memes han generado la percepción de que Franz Kafka es el creador de los therians. Falso. Kafka escribió relatos donde la frontera entre lo humano y lo animal se quiebra, particularmente en La Metamorfosis. Kafka nunca habló de identidad animal ni creó el concepto; utiliza lo animal como metáfora existencial: alienación, culpa, burocracia, cuerpo extraño. Kafka escribe desde la culpa, el absurdo y la opresión. La narrativa therian suele mirarse desde el reconocimiento, el alivio e incluso el orgullo.
Por otra parte, la ola therian no se encuentra en el espectro LGBTQ+. Aunque algunos therians también pueden identificarse como queer, su identidad therian no tiene ninguna relación. Debido al término “identificarse como”, algunas personas los agrupan con personas trans y otros grupos de género no conforme. Sin embargo, los therians no se consideran parte de esa comunidad y viceversa.
También es necesario aclarar que los therians y los furries son dos cosas distintas. Los furries son personas que sienten un interés especial por un animal específico. Suelen crear personajes llamados fursonas. No obstante, sus fursonas siguen siendo una forma de juego de rol; consideran al animal como un personaje. En cambio, los therians consideran su identidad animal como una parte fundamental de sí mismos.
Ahora bien, ¿es válido que los padres de familia fomenten en las infancias el que pretendan ser therians? En las infancias, muchas veces esto se parece al juego simbólico, que es una parte normal del desarrollo; por ejemplo, es completamente normal que un niño juegue a ser un lobo, un gato, un dragón o cualquiera otra criatura, eso forma parte de la imaginación. El problema no es el juego, el punto crítico es la intención y la forma en que los adultos intervienen.
Es válido y sano cuando el niño lo elige espontáneamente, es parte del juego, no sustituye su identidad humana, no limita su vida social o su desarrollo ni se le impone como una realidad obligatoria. Recordemos que el juego simbólico ayuda a desarrollar creatividad, explorar emociones, construir identidad, ganar confianza. Es parte normal del crecimiento.
Lo problemático surge cuando es impuesto o reforzado como identidad rígida. Se vuelve cuestionable cuando los padres lo imponen, lo refuerzan como si fuera realmente su identidad real, lo utilizan para proyectar sus propias creencias o para reforzar una desconexión con la realidad.
Eso puede generar confusión, dificultades de participación social, dependencia psicológica o evasión emocional. Los niños y las niñas están formando su identidad. Los adultos tienen la responsabilidad de acompañar, no de dirigir artificialmente esa identidad.
Por encima de todo eso, lo más importante es el interés superior del menor. El bienestar de las infancias está por encima de las creencias o deseos de los padres. Eso implica no ridiculizar a las infancias, no reprimir su imaginación, pero tampoco imponerle una identidad. El papel del adulto radica en sostener la realidad con cariño, no en reemplazarla.
Los expertos coinciden en que la imaginación es saludable, pero la identidad necesita bases estables. Los niños necesitan sentirse humanos, seguros y ubicados en su realidad. No se recomienda fomentar creencias que puedan generar confusión persistente. El problema no es que las infancias jueguen a ser animal, el problema sería que el adulto convierta el juego en una identidad impuesta o rígida.
¿Por qué este fenómeno está creciendo en las redes sociales? Este fenómeno no es un hecho aislado, sino un resultado de dinámicas culturales, psicológicas y tecnológicas que convergen hoy en internet. Las redes sociales hacen tres cosas muy poderosas: amplifican identidades minoritarias. Antes, una persona que se sentía distinta podía sentirse sola. Hoy puede encontrar miles de personas con experiencias parecidas. Eso normaliza lo que antes era invisible. El contenido se comparte muy rápido y sin mediación profesional o crítica, lo que facilita la creación de grupos donde las experiencias personales se convierten en normas colectivas. Por último, sentirse parte de una tribu en línea ofrece apoyo emocional, especialmente a personas que sienten que no encajan en la cultura dominante. Las redes sociales no crean identidades nuevas, pero proporcionan visibilidad, comunidad y validación inmediata. Para mucha gente, identificarse con una categoría específica ofrece pertenencia y sentido de comunidad, algo que en algunos contextos la vida offline no está ofreciendo. No es un fenómeno exclusivamente digital, la tecnología simplemente visibiliza y organiza esa búsqueda interna.
El crecimiento del fenómeno therian en redes sociales no se explica por una sola causa, sino por la necesidad humana de pertenecer, por la validación comunitaria, por los algoritmos que amplifican identidades, por la carencia de mediación profesional y crítica y, finalmente, por la creciente cultura de experiencias compartidas.