Scott Fitzgerald tomó muchas de las decisiones relacionadas con el tratamiento de Zelda, en parte porque era su esposo y, en esa época, los maridos tenían un control significativo sobre las decisiones médicas de sus esposas.
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Zelda Sayre nació el 24 de julio de 1900 en Montgomery, Alabama, fue una figura icónica de la era del Jazz, conocida por su belleza, su espíritu libre y su papel como musa y esposa del célebre escritor F. Scott Fitzgerald.
Sin embargo, detrás de la imagen glamurosa de la “flapper” por excelencia, Zelda fue una mujer compleja, luchadora y talentosa, cuya vida estuvo marcada por la búsqueda de su propia identidad, la lucha contra las enfermedades mentales y las tensiones de un matrimonio tumultuoso. Su obra y su legado, aunque eclipsados durante mucho tiempo por la fama de su marido, han sido reivindicados en las últimas décadas como testimonio de una mujer que intentó abrirse camino en un mundo dominado por hombres.
Zelda creció en una familia prominente en el sur de Estados Unidos. Era la menor de seis hijos y desde joven destacó por su espíritu libre y su rebeldía contra las convenciones sociales. En su juventud, disfrutaba de actividades como el ballet, la natación y las fiestas, y se ganó una reputación como una “flapper”, una mujer joven y moderna que desafiaba las normas de la época.
El término “flapper” se refiere a un estereotipo de mujer joven que surgió en la década de 1920, principalmente en Estados Unidos y otros países occidentales, como símbolo de la liberación femenina y la ruptura con las normas sociales tradicionales de la época. Las flappers eran conocidas por su actitud desafiante, su estilo de vida moderno y su forma de vestir, que reflejaba un espíritu de independencia y rebeldía.
Las “flappers” eran mujeres jóvenes que rechazaban las convenciones sociales de la época. Fumaban, bebían alcohol (a pesar de la Prohibición en Estados Unidos), bailaban jazz en clubes nocturnos y disfrutaban de una vida social activa. Eran vistas como mujeres liberadas que buscaban divertirse y vivir al máximo.
El estilo era revolucionario para la época. Usaban vestidos cortos (por encima de la rodilla), medias de seda, maquillaje llamativo (especialmente labios rojos y ojos delineados) y peinados cortos, como el famoso corte “bob”. Este estilo contrastaba fuertemente con la moda conservadora de las décadas anteriores.
Zelda Fitzgerald es considerada una de las “flappers” más emblemáticas de la era del Jazz. Su estilo de vida extravagante, su actitud desafiante y su relación con F. Scott Fitzgerald la convirtieron en un símbolo de la mujer moderna de los años 20. Sin embargo, Zelda también representó las tensiones y contradicciones de este movimiento: aunque las “flappers” eran vistas como libres e independientes, muchas, como Zelda, enfrentaron limitaciones y expectativas sociales que dificultaron su plena realización.
Zelda conoció a F. Scott Fitzgerald en 1918, cuando él estaba estacionado en Camp Sheridan, cerca de Montgomery, durante la Primera Guerra Mundial. Se casaron en 1920, poco después de la publicación de la primera novela de Scott, This Side of Paradise, que fue un éxito inmediato. Juntos, se convirtieron en símbolos de la era del Jazz, viviendo una vida de lujo, fiestas y viajes por Europa y Estados Unidos.
Zelda no solo fue la musa de Scott, sino que también tuvo aspiraciones artísticas propias. Escribió una novela semi-autobiográfica titulada Save Me the Waltz (1932), que reflejaba su vida y su perspectiva sobre su matrimonio. Además, se dedicó a la pintura y al ballet, aunque sus esfuerzos en este último campo se vieron truncados por una lesión y su creciente inestabilidad mental.
La novela sigue la vida de Alabama Beggs, una joven sureña que crece en un entorno privilegiado pero restrictivo en el sur de Estados Unidos. Alabama es una mujer independiente y con aspiraciones artísticas, que busca escapar de las limitaciones de su entorno y encontrar su propia identidad.
Alabama se casa con David Knight, un prometedor artista que logra éxito rápidamente. Juntos, se mudan a Nueva York y luego a Europa, donde se sumergen en una vida de lujo, fiestas y excesos. Sin embargo, a medida que David alcanza la fama, Alabama lucha por encontrar su propio lugar en el mundo y por no ser eclipsada por la carrera de su marido.
En un intento por definir su propia identidad, Alabama decide perseguir su pasión por el ballet, una disciplina que exige dedicación y sacrificio extremos. A pesar de su talento y esfuerzo, su carrera en el ballet se ve truncada por una lesión y su creciente inestabilidad emocional. La novela explora temas como la búsqueda de la identidad, la tensión entre el amor y la ambición, y las dificultades de vivir a la sombra de un cónyuge famoso.
Zelda Fitzgerald fue diagnosticada con esquizofrenia (aunque hoy en día algunos expertos sugieren que podría haber padecido trastorno bipolar) y pasó gran parte de su vida adulta en y fuera de clínicas psiquiátricas. Su primer ingreso importante fue en 1930, en la clínica Les Rives de Prangins en Suiza, después de sufrir una crisis nerviosa. Posteriormente, fue tratada en varias instituciones en Estados Unidos, incluyendo el hospital Johns Hopkins y el Highland Hospital en Asheville, Carolina del Norte.
Algunos biógrafos y estudiosos han argumentado que Scott usó las internaciones de Zelda como una forma de controlar su comportamiento y limitar su creatividad. Sin embargo, otros han señalado que Scott actuó movido por la preocupación genuina por el bienestar de Zelda y por la falta de opciones efectivas de tratamiento en esa época.
Zelda pasó gran parte de sus últimos años en instituciones mentales, mientras Scott luchaba contra el alcoholismo y problemas financieros. Scott Fitzgerald murió en 1940, y Zelda continuó viviendo una vida relativamente aislada. El 10 de marzo de 1948, Zelda falleció en un incendio en el Highland Hospital de Asheville, Carolina del Norte, donde estaba recibiendo tratamiento.
Aunque a menudo eclipsada por la fama de su marido, Zelda Fitzgerald ha sido reivindicada en las últimas décadas como una figura importante por derecho propio. Su vida y obra han sido objeto de numerosos estudios, y su legado como escritora, artista y símbolo de la liberación femenina en la década de 1920 sigue siendo relevante hoy en día.