elsoldetampico
Análisisdomingo, 19 de octubre de 2025

Hablando de medicina y salud / Suicidio: hablar puede salvar una vida

“Doctor, ¿usted cree que alguien que dice que se quiere morir realmente lo va a hacer?”

Sí. A veces sí.

Y no podemos darnos el lujo de ignorarlo.

Hablar de suicidio incomoda. Duele. Asusta.

Pero lo verdaderamente peligroso no es hablar del tema… es callarlo.

Por eso hoy quiero usar este espacio para hablar de uno de los temas más difíciles —pero también más urgentes— de nuestra sociedad: la prevención del suicidio.

El suicidio no es una decisión: es una señal de dolor. Contrario a lo que muchos piensan, quien habla de suicidio no busca llamar la atención, sino pedir ayuda.

Es alguien que atraviesa un dolor que no sabe cómo expresar, que siente que ya no tiene salida y que necesita una red —no de juicio, sino de apoyo—. Y no, no siempre se trata de depresión.

También ocurre en personas con ansiedad, adicciones, enfermedades crónicas, pérdidas recientes… o en adolescentes que simplemente se sienten sobrepasados por el mundo que los rodea.

¿Cuáles son las señales de alerta?

A veces, las palabras más alarmantes llegan disfrazadas de frases que parecen “exageradas”:

Otras veces, el riesgo se esconde en los actos: aislamiento, regalar pertenencias, escribir cartas o notas, hablar de la muerte como escape, o empezar a despedirse.

¿Qué hacer si alguien cercano dice algo así?

Y si tú, que estás leyendo esto, has tenido pensamientos oscurospor favor, no te calles. No estás solo. Siempre hay otra opción, otro camino, otra forma de seguir adelante.

¿Qué es la Escala de Columbia?

Es una guía práctica de preguntas que puede aplicarse en hospitales, escuelas, consultorios o incluso en casa.

Permite evaluar si una persona tiene pensamientos suicidas, si ha elaborado un plan, si ha intentado algo antes y qué tan urgente es intervenir.

No se trata de etiquetar a nadie, sino de detectar el riesgo antes de que sea demasiado tarde. Y sí: una simple pregunta puede salvar una vida

En resumen:

La vida duele a veces. Pero también puede sanar. Y esa sanación empieza cuando dejamos de tenerle miedo a hablar.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias