El cumpleaños del perro / Un recuerdo de Álvaro Mutis
La lengua es el rostro del silencio y del estallido.
Decirle a la palabra que cante y cuente es ordenarle al tiempo (el verdadero Dios) que se derrita y se trasmute en materia subjetiva.
Álvaro Mutis fue un poeta que puso en el cuerpo de la belleza universal un nuevo grano de inteligencia, de volumen.
Maqroll/ Mutis ahora navega otros territorios de la poesía océana.
En un poema Mutis apunta:
En su furiosa nueva adolescencia, Mutis escribirá – vía la relectura de su obra por las futuras generaciones- los mejores poemas, las líneas más hondas para, de este modo, confundir los sueños del lector con los de la muerte de los instantes, de la memoria.
Un poeta como Mutis siempre nos seguirá diciendo que vale la pena la Poesía porque, en una época de absurdos y del triunfo de la vulgaridad y lo superfluo, la palabra bella es un arma del espíritu para salir avante.
Hombre de otro tiempo en este tiempo. Desfasado y certero (creía en la monarquía), Mutis cultivó la poesía, la novela y el ensayo. Dio a la narrativa una claridad erudita que sólo era comparable a la justeza de su poética.
El universo literario de Mutis es la del hombre que tenía curiosidad por todo. Escudriñaba en la palabra para, mediante uno de los escudos del escritor la ficción, cumplimentar la batalla contra el tiempo que es decir contra el hombre mismo.












