Cada paciente es un universo: los retos que desarrollan la empatía en los nuevos médicos
Aunque a nivel internacional el Día del México es el 3 de diciembre; en México se celebra el 23 de octubre
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Silvia Rangel
En el marco del Día del Médico, tres jóvenes profesionales comparten su visión sobre los desafíos, aprendizajes y aspiraciones que acompañan su vocación, ellos son: Alejandra Fernández Méndez, Miriam Terán Lozano y Adrián Trujillo Ortiz, quienes representan una nueva generación que abraza la medicina con empatía, compromiso y resiliencia, promoviendo la idea de que el mundo de la salud está en buenas manos.
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Para Alejandra Fernández, uno de los mayores retos es lograr que el paciente se sienta como parte de la familia: “Otorgarle un trato amable, hacerlo sentir escuchado y establecer una verdadera confianza médico-paciente. Algún día, nosotros también estaremos del otro lado”, dice.
Esa visión de la medicina la ha llevado a entender que el vínculo emocional entre médico y paciente puede ser tan poderoso como el tratamiento mismo.
Alejandra subraya que la diferencia entre la teoría y la práctica es abismal, y que cada paciente representa un universo único: “La recuperación varía, y eso nos enseña que cada caso debe individualizarse: Lo que para uno, puede no funcionar para otro. La medicina es ciencia, pero también arte”.
Además destaca la importancia de la formación continua y el trabajo en equipo, reconociendo que el aprendizaje no termina con el triunfo, sino que apenas comienza.
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Por su parte Miriam Terán Lozano, comparte que el desafío más grande ha sido confiar en su capacidad para enfrentar situaciones difíciles: “No solo diagnosticamos, tratamos vidas humanas. Estar sola al frente de un consultorio me ha forjado para ser mejor médico”.
La experiencia de atender pacientes sin supervisión directa le ha enseñado a tomar decisiones con responsabilidad y seguridad, desarrollando habilidades clínicas y emocionales que no se enseñan en las aulas.
Su meta profesional es especializarse en traumatología y ortopedia, una rama que le apasiona por su impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Sin embargo Miriam, no pierde de vista el componente humano de su vocación: “Quiero mantenerme actualizada, pero también cercana. La empatía no se puede perder, incluso en especialidades más técnicas”.
Adrián Trujillo, también aspira a especializarse en traumatología y ortopedia, y sueña con trabajar en una institución de salud pública, que atiendan a los que más lo necesitan y al mismo tiempo tiene un proyecto personal que lo conecta con sus raíces, que es emprender un negocio personal: una panadería.
Adrián recuerda cómo la pandemia de 2020 lo marco con un antes y un después: “Tuvimos que adaptarnos a clases en línea, incluso prácticas virtuales, fue un cambio radical pero necesario para proteger la salud de todos. Aprendimos a ser flexibles a reinventarnos”.
Esta experiencia lo sensibilizó sobre la importancia de la salud pública, la tecnología en la medicina y la necesidad de estar preparado para lo inesperado.
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Estos tres médicos jóvenes reflejan el espíritu de una generación que no solo cura, sino que escucha, aprende y sueña. En este Día del Médico, celebramos su entrega. Porque detrás de cada bata blanca, muchas veces hay una historia de esfuerzo, pasión y humanidad que merece ser contada.
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