Deterioro en cuerpos de agua de Tamaulipas: piden estudios científicos para repoblación de especies
La presencia de pez diablo y la sequía de 2024 agravaron la crisis del sistema lagunario en el sur de la entidad
La presencia de pez diablo y la sequía de 2024 agravaron la crisis del sistema lagunario en el sur de la entidad

Yadira Hernández
La repoblación de especies en los ríos y lagunas de Tamaulipas requiere de estudios científicos exhaustivos que permitan determinar qué fauna puede reintegrarse sin generar desequilibrios ecológicos, advierten organizaciones ambientales.
La presidenta de la asociación Nutrias con Causa, Abianez Sánchez Gallardo, subrayó que las acciones de restauración deben realizarse con base en evidencia técnica y evaluación previa, ya que cualquier intento de repoblamiento podría resultar contraproducente para los ecosistemas ya debilitados por la severa sequía registrada en 2024.
La crisis hídrica afectó gravemente la flora y fauna local, lo que comprometió la natalidad de diversas especies y altera la estabilidad del sistema lagunario, uno de los más importantes del sur del estado.
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La activista insistió en que las autoridades deben involucrarse en los procesos, pero antes es indispensable identificar, mediante estudios, qué especies nativas son aptas para reintroducirse.
Uno de los mayores riesgos para la fauna local es la presencia del pez diablo, un depredador invasor que reduce la supervivencia de ejemplares nativos hasta en 90%.
Sánchez Gallardo explicó que, aunque especies como la guapota son nativas y otras, como la lobina, se consideran viables para la pesca deportiva, cualquier decisión debe basarse en censos recientes.
“La sequía disminuyó drásticamente la natalidad de la fauna del sistema lagunario, por lo que se requiere un diagnóstico actualizado que permita proteger tanto a los cuerpos de agua como a las familias pescadoras que dependen de ellos”, señaló.
Los censos que actualmente requieren buscan determinar la natalidad por especie, el equilibrio ecológico y la incidencia de depredadores e invasoras.
“Los biólogos del centro de investigación del gobierno federal se encargan de levantar estudios técnicos que servirán como base para cualquier estrategia de repoblamiento”, detalló Sánchez.

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La activista indicó que la introducción accidental o intencional de especies exóticas, como la tilapia del Nilo, ha provocado desequilibrios en los cuerpos de agua.
Las especies carroñeras compiten por espacio y alimento, depreda huevos y crías, altera químicamente el entorno acuático y puede transmitir enfermedades.
“Su presencia está permitida únicamente en sistemas de acuacultura cerrados y no en lagunas naturales”, apuntó.

El deterioro ambiental también ha impactado a la población de nutrias, especie emblemática del sistema lagunario. Aunque no existen reportes recientes de captura ilegal, la sequía y la contaminación han disminuido notablemente su avistamiento.
De una población estimada en 100 ejemplares antes de la crisis hídrica, ahora solo se observan unos cuantos, lo que mantiene en alerta por su posible desplazamiento a otros cuerpos de agua.
Actualmente, dos instituciones educativas trabajan con la asociación Nutrias con Causa para levantar un nuevo censo que permita conocer el estado real de la especie y sus zonas de resguardo.
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Por otro lado, la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura en Tamaulipas sembró 200 mil alevines de tilapia en el sistema lagunario del río Tamesí–Champayán y en la presa Marte R. Gómez, en Camargo.
El subsecretario de la dependencia en el estado, Jorge de Jesús Montagner Mendoza, señaló que estas acciones buscan recuperar especies afectadas por la crisis hídrica y fortalecer la productividad de las comunidades pesqueras.
“El repoblamiento pesquero no solo contribuye a mantener la disponibilidad de especies como la tilapia, sino que también impulsa la economía local y genera bienestar entre las familias que dependen de la pesca”, subrayó.
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