El cuerpo bajo estrés constante: la ansiedad crónica y su relación con la salud del corazón
Bajo estrés el corazón late más rápido, la presión arterial aumenta, los vasos sanguíneos se contraen y los músculos se tensan
Mario Cruces
Sin embargo, cuando se vuelve crónica, persistente y desproporcionada, puede dejar de ser una herramienta útil para convertirse en un factor de riesgo para la salud física, especialmente para el corazón.
¿Qué es la ansiedad crónica?
Consideró que el impacto sostenido del estrés psicológico en el cuerpo puede desencadenar una serie de procesos fisiológicos que, con el tiempo, afectan negativamente la salud cardiovascular.
El especialista indicó que la ansiedad crónica se define como un estado constante o recurrente de preocupación, tensión o miedo, sin una causa clara o proporcional.
“A diferencia de la ansiedad puntual, como la que se experimenta antes de un examen o una entrevista de trabajo, la ansiedad crónica no desaparece fácilmente y suele interferir con la vida cotidiana”, amplió.
Las personas con trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico o la ansiedad social, pueden vivir con una carga constante de estrés emocional que activa repetidamente los sistemas de alarma del cuerpo.
El cuerpo bajo estrés constante: consecuencias físicas
Cuando sentimos ansiedad, el cuerpo responde como si estuviéramos enfrentando una amenaza inmediata.
Es en este punto donde los efectos físicos del estrés empiezan a pasar factura, y el corazón es uno de los órganos más afectados.
¿Cómo impacta el estrés a la salud del corazón?
La ansiedad prolongada puede provocar el aumento de la presión arterial, un factor de riesgo conocido para enfermedades del corazón.
La ansiedad también puede alterar el equilibrio entre los sistemas simpático y parasimpático, afectando la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un marcador importante de salud cardiovascular.
Algunas investigaciones incluso han sugerido que los episodios intensos de ansiedad o pánico pueden desencadenar arritmias cardíacas en personas predispuestas, aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares graves.
¿La ansiedad puede provocar infartos?
En algunos casos, la ansiedad aguda puede producir síntomas muy similares a los de un infarto, como dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración y palpitaciones. Esto se conoce como ataque de pánico.
“Si bien estos episodios no provocan daño al corazón en sí mismos, pueden aumentar la ansiedad y el miedo, generando un círculo vicioso difícil de romper”, apuntó.
Cruz Rosas señaló que la ansiedad crónica, aunque no sea una causa directa de infarto, actúa como un factor de riesgo importante para la salud cardiovascular.



























