¿Qué tan felices son los tamaulipecos? Esto revela el Inegi en el Día Internacional de la Felicidad - El Sol de Tampico | Noticias Locales, Policiacas, sobre México, Tamaulipas y el Mundo
¿Qué tan felices son los tamaulipecos? Esto revela el Inegi en el Día Internacional de la Felicidad
Aunque la felicidad no tiene una definición única, estudios del Inegi y Arias Consultores colocan a Tamaulipas entre los estados con mayores niveles de bienestar emocional en el país
¿Te has preguntado si Tamaulipas es feliz? Esto dicen las estadísticas / Mario Cruces
La felicidad es uno de los temas más estudiados dentro de la psicología, pero también uno de los más difíciles de definir. No existe una única definición universalmente aceptada, lo que complica responder con exactitud qué tan felices somos como individuos o como sociedad, así, lo mismo aplica para el nivel que tiene en promedio un tamaulipeco.
A lo largo de los años, distintas corrientes psicológicas han identificado elementos importantes que permiten evaluar el bienestar emocional.
De acuerdo a estadísticas de la “Encuesta de Evaluación de Felicidad y el Bienestar” realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y Arias Consultores, nuestro estado ha destacado en mediciones recientes como uno de los que presenta mayores índices de felicidad en México.
Tamaulipas tiene 64% de opiniones positivas en felicidad
Según los altos índices de felicidad Tamaulipas se ha posicionado entre los primeros lugares a nivel nacional en encuestas de felicidad, con 64% de opiniones positivas sobre el nivel de satisfacción de vida, al igual que el estado de San Luis Potosí y Durango.
En contraste, los reportes colocan a Morelos como una zona muy infeliz con 17.8%, seguido de Michoacán con 14.3% e Hidalgo, Sonora y Veracruz con el 12%.
Hombres y mujeres son igual de felices pero cada quien lo demuestra diferente / Mario Cruces
Diferencia entre el placer y la felicidad
Uno de los puntos más importantes que destacan los expertos es la diferencia entre placer y felicidad. Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, en realidad se trata de experiencias distintas.
El placer está relacionado con sensaciones intensas y momentáneas, como comer algo delicioso o recibir una recompensa inmediata. Esto activa mecanismos biológicos de corta duración, vinculados a neurotransmisores como la dopamina.
Por otro lado, la felicidad es un estado más profundo y duradero. No necesariamente implica una emoción intensa, sino una sensación de bienestar, tranquilidad y satisfacción con la vida.
Para el psicólogo especialista en terapia familiar, Alfredo Isaí Jiménez Arteaga, la felicidad no depende únicamente de momentos agradables, sino del significado que las personas le dan a sus experiencias.
“Una vida feliz está más relacionada con la construcción de vínculos, el sentido de propósito y la percepción de pertenencia que con la acumulación de placeres”, consideró.
La verdadera felicidad se encuentra en lo cotidiano / Mario Cruces
¿Qué tan felices somos en estos tiempos?
Entonces, ¿qué tan felices somos hoy en día? Jímenez Arteaga sostuvo que no es una respuesta fácil.
“Vivimos en una época donde existen múltiples fuentes de gratificación inmediata, la tecnología, el entretenimiento digital y el consumo. Estas opciones facilitan el acceso al placer, pero no necesariamente contribuyen a una felicidad. Algunos estudios sugieren que el exceso de estímulos rápidos puede disminuir nuestra capacidad de disfrutar experiencias profundas”, dijo.
En contraste, factores como las relaciones personales son fundamentales para el bienestar.
“El ser humano es un ser social, y desde un punto de vista evolutivo, pertenecer a un grupo ha sido importante para la supervivencia. El cerebro interpreta las conexiones humanas como una señal de seguridad. Tener relaciones sanas y significativas genera estabilidad emocional y contribuye directamente a la sensación de felicidad”, explicó.
Existen otros factores esenciales que influyen en qué tan felices somos. Uno de ellos es la estabilidad económica.
“Aunque el dinero no garantiza la felicidad, sí permite cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud”, detalló.
La felicidad depende de nuestra salud mental y física / Mario Cruces
¿Cómo influyen la salud física y la salud mental en la felicidad?
Otro factor que resalta es la salud física. En este sentido, la felicidad también tiene una base biológica.
“El cerebro depende del buen funcionamiento del cuerpo. Problemas hormonales, enfermedades crónicas o desequilibrios químicos pueden afectar directamente el estado de ánimo y la capacidad de experimentar emociones positivas”, precisó.
Hay una relación entre ambas; una buena salud emocional puede fortalecer el sistema inmunológico y favorecer la recuperación ante enfermedades. A su vez, una condición física estable facilita mantener un estado mental positivo.
En situaciones difíciles, como enfrentar una enfermedad, muchas personas reciben el consejo de “mantenerse positivas”. Aunque puede sonar simplista, existe cierta base científica en esta recomendación.
“Una actitud optimista puede reducir el estrés, mejorar la calidad de vida y ayudar a afrontar mejor las adversidades. Sin embargo, es importante entender que no se trata de ignorar el dolor, sino de desarrollar herramientas emocionales para gestionarlo”, señaló el especialista.
Los hombres y mujeres expresan su felicidad de forma diferente
Desde la psicología, no hay evidencia concluyente de que un género sea más feliz que otro. Lo que sí se ha observado es que hombres y mujeres suelen expresar sus emociones de manera diferente, debido a factores culturales y sociales.
Mientras algunas personas verbalizan más sus sentimientos, otras los manifiestan a través de acciones. Esto no significa que sientan menos, sino que lo expresan de otra forma.
La felicidad no es un estado permanente de alegría. No implica estar siempre sonriendo o libre de problemas.
“Se trata de una sensación general de equilibrio, seguridad y satisfacción con la vida. Es posible experimentar tristeza o dificultades y, aun así, considerarse una persona feliz”, dijo.
Una pregunta importante es si la felicidad se puede aprender.
“La respuesta es sí. A través del lenguaje, la reflexión y la práctica de hábitos saludables, las personas pueden modificar su forma de pensar y, en consecuencia, su estado emocional”, compartió.
La psicología nos muestra que la felicidad es un fenómeno complejo que depende de múltiples factores: biológicos, sociales, económicos y emocionales. Aunque no existe una fórmula única, comprender la diferencia entre placer y bienestar duradero es fundamental.
Más allá de los momentos intensos, la verdadera felicidad parece encontrarse en lo cotidiano: en las relaciones, el sentido de vida y la capacidad de encontrar significado en nuestras experiencias.
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