Galerías Vaticano, el “Hospital de Santitos” que mantiene viva la tradición de los pesebres
En el corazón de Ciudad Madero, un espacio mantiene viva la actividad de reparar y conservar figuras religiosas que forman parte de historias familiares
Antonio Sosa / El Sol de Tampico
Entre figuras antiguas, materiales diversos y escenas cuidadosamente armadas, cada familia recrea el misterio del nacimiento de Jesús según su propia inspiración y posibilidades.
“Hospital de Santitos”: figuras que cuentan historias y fe restaurada
Los costos varían según el material: el yeso y la fibra de vidrio son los más comunes, mientras que la cerámica y el alabastro representan los acabados más finos y costosos por su durabilidad y detalle artesanal.
El Niño Dios Abandonado y el Negro entre las piezas más representativas de Galerías Vaticano
Otra anécdota entrañable es la del Niño Dios Abandonado, fue dejado por una mujer para su reparación y jamás lo reclamaron.
“Ese pequeño se quedó con nosotros, como símbolo de las muchas devociones que pasan por aquí”, compartió Figueroa con una sonrisa.
Es sin duda una de las figuras más queridas y representativas de la galería donde ocupa un espacio especial.
Está también el Niño Dios Negro, una variante de la pieza original con tono de piel más oscuro, de acuerdo con el restaurador, este se puso de moda hace unos tres años.
Elementos que no pueden faltar en un nacimiento tradicional mexicano
El nacimiento tradicional está compuesto por las figuras del Niño Jesús, la Virgen María y San José, acompañados del buey y la mula, símbolos de humildad y abrigo.
También se incluyen los tres Reyes Magos, el ángel anunciador y en muchos casos pastores, ovejas, pozos o casas que completan el paisaje del pesebre.
Con el paso del tiempo, familias añaden figuras representativas de su entorno, desde animales del campo tamaulipeco hasta escenas cotidianas con un toque local.
Galerías Vaticano: un espacio donde la fe también se restaura
Más allá de la restauración física, en Galerías Vaticano se rescatan los valores culturales y religiosos que acompañan a cada figura.
Para Figueroa, su labor no se limita a reparar yeso o cerámica, sino a revivir la emoción y el significado que estas piezas tienen en la vida familiar.
“Cada nacimiento es único porque representa la manera en que cada persona vive su fe”, aseguró.





























