Culturaviernes, 15 de agosto de 2025
La tradición del guaje de tima: herencia viva en las Fiestas del Chul en Ozuluama
Un legado cultural que resiste el paso del tiempo al formar parte de un ancestral ritual huasteco
Alfredo Márquez
Un legado cultural que resiste el paso del tiempo al formar parte de un ancestral ritual huasteco
Alfredo Márquez

El árbol de tima, originario de la zona huasteca, pertenece a la familia de los tecomates y es también conocido como cuatecomate o cirián. Cada ejemplar tarda aproximadamente dos años en producir sus primeros frutos, los cuales crecen hasta alcanzar entre 20 y 25 centímetros. Cuando la tima está lista para su recolección, presenta un característico tono amarillento o café, momento ideal para iniciar el proceso artesanal del guaje.
La elaboración de un guaje comienza cortando el fruto maduro y dejándolo secar. Posteriormente, se perforan los extremos para extraer las semillas con la ayuda de un alambre en forma de gancho. Luego, se raspa la superficie para retirar la cáscara y se “cura” aplicando cera de candelilla o cera puerca, obtenida de colmenas silvestres.

El guaje se embellece con plumas, papel de colores y pedrería, según el gusto del artesano o danzante. Cada integrante de la danza del Chul porta obligatoriamente un guaje y una palmeta. Ambos elementos evocan símbolos prehispánicos: el guaje representa el macuahuitl, arma ceremonial con afiladas piedras de obsidiana, mientras que la palmeta simboliza el escudo.
Además de su valor cultural, la tima posee propiedades medicinales destacadas en la herbolaria mexicana. Se utiliza para tratar padecimientos respiratorios como tos, asma, bronquitis y tuberculosis; problemas digestivos como diarrea y úlceras; así como afecciones de la piel, dolores de muela y anemia. Incluso, en algunas comunidades se le atribuyen beneficios para combatir el cáncer.

Para Guillermo Juárez, el guaje no es solo un instrumento decorativo, sino un vínculo con la historia y la cosmovisión huasteca. “Un guaje bien cuidado puede durar más de cinco décadas. Es parte de nuestra alma de danzante”, asegura.
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Esta tradición, que ha sobrevivido al paso del tiempo y está presente en las Fiestas del Chul 2025 refuerza la conexión entre la naturaleza, la medicina ancestral y las expresiones culturales. Mantener vivo el arte de trabajar la tima significa preservar una parte esencial de la memoria colectiva huasteca y un legado que, gracias a artesanos y danzantes como Juárez, sigue resonando en cada paso de la danza del Chul.