El arte detrás de las catrinas: una sesión de amor (y maquillaje) que revive en el Cementerio de Tampico
Ernesto Robles y Paola Cruz, con la coordinación del maquillista Memo Yee, lograron contar una historia llena de romanticismo y misterio.
Carmen Jiménez
Se plasma una historia en el rostro con el maquillaje: Memo Yee
En entrevista para EL SOL DE TAMPICO, explica que crear una catrina va más allá de aplicar maquillaje: es plasmar una historia en el rostro.
Diseños que evolucionan de generación en generación
El creador de este personaje se dio a la tarea de dibujarla como un esqueleto básico adornado únicamente con el sombrero, simbolizando la crítica a la hipocresía y las pretensiones de clase en el Porfiriato.
Juventud que busca continuar con la tradición de las Catrinas
Para muchos, maquillarse de catrina no solo es un acto estético, sino también emocional. Representa honrar a los que ya no están y celebrar la vida con arte.
“Es algo que se siente muy nuestro, una forma de celebrar la memoria y la belleza de la vida”, compartió Paola.
El vestuario y los accesorios juegan un papel esencial para completar el personaje. Las telas vaporosas, los encajes, las flores y los sombreros con plumas evocan la sofisticación de la época porfiriana.
¿Cuánto cuesta caracterizarse de Catrina?
Los accesorios, como tocados, collares y flores, pueden sumar 800 pesos, mientras que los guantes y complementos del catrín alcanzan unos 200 pesos.
En esta ocasión, Paola y Ernesto encontraron sus atuendos en Paola Boutique y Zory Moda Trajes de Caballero, negocios locales que impulsan la creatividad y la tradición mexicana durante estas fechas tan significativas.
Más allá del costo, lo que realmente vale es la experiencia. Ser una catrina o un catrín es rendir tributo a la vida, al arte y a la identidad cultural de México.






























