La escultura como un bálsamo: la historia de Jorge Rivera Bernal
Dentro de su trabajo, el escultor Jorge Rivera Bernal realizó el Ala de la Esperanza, además del Cristo Suspendido de la Iglesia San Pedro y San Pablo
Dentro de su trabajo, el escultor Jorge Rivera Bernal realizó el Ala de la Esperanza, además del Cristo Suspendido de la Iglesia San Pedro y San Pablo

Víctor De Sampedro
Después de padecer un infarto, Jorge Rivera Bernal recibió la recomendación médica de disminuir la intensidad de su trabajo profesional.
Y en la búsqueda de una actividad que le ayudara a aprovechar su tiempo libre, el arquitecto comenzó a practicar la escultura, disciplina desde la cual ha plasmado sus inquietudes personales y que también lo ha llevado a crear piezas que hoy pueden encontrarse en distintos lugares dentro y fuera del sur de Tamaulipas.
“Es como mi terapia. Afortunadamente, después del evento del corazón he estado bien; ya han pasado 22 años y me siento tranquilo. Yo pienso que la escultura ha sido como un bálsamo”, señaló Rivera a EL SOL DE TAMPICO.
➡️También te puede interesar: La escultora tamaulipeca detrás de la Virgen Monumental en El Chorrito habla del proyecto que marcó su vida
Rivera Bernal, nacido en Poza Rica y avecindado en Tampico, explica que sus primeros pasos como escultor se dieron de manera empírica, destacando que su habilidad con el dibujo le facilitó parte del camino.

Asimismo, la afición por los toros, heredada de su padre, fue uno de los temas que abordó en sus primeras piezas.
Tiempo después tuvo la oportunidad de viajar a Barcelona para tomar un curso en torno a la figura humana con el escultor Grzegorz Gwiazda, una experiencia en la que no solo aprendió de este maestro, sino también de los demás participantes, quienes estudiaban formalmente la carrera de escultura.
“Los veía trabajar y decía: ‘Wow, esto es otra cosa’. Yo hasta me sentía cohibido. El maestro se dio cuenta y me dijo: ‘No te agüites, estás bien, tú dale’. Agarré confianza e hice mucha amistad con él; hasta hoy seguimos en contacto y, en lugar de tener un maestro, tenía veinte”, señaló.
A partir de esta experiencia, los binomios entre la figura humana y los animales se han convertido en una constante dentro de la obra del arquitecto.
Gracias a esta faceta de su vida, Jorge Rivera ha logrado enaltecer distintos espacios de la región, plasmando valores y legados a través de su obra. Un ejemplo de ello es “Ala de la Esperanza”, pieza construida para conmemorar el 50 aniversario de la Fundación Fleishman.
El escultor explicó que este proyecto pasó por distintas etapas, ya que en un inicio ideó una mano con una mariposa y una crisálida, buscando representar el apoyo y acompañamiento que brinda la fundación.
Sin embargo, el proyecto evolucionó a partir de un intercambio de ideas en el que también participó Henry Fleishman, lo que permitió dar forma a la escultura que actualmente puede apreciarse en el Jardín de las Artes.
“Así surgió la idea del ala. Al final de cuentas yo decía que representaba la grandeza del espíritu humano, lo aprobaron y fue que se construyó; ahora, es el emblema del premio Héroes”, aseveró.
➡️También te puede interesar: Estatuas perdidas de Tampico: símbolos que desaparecieron entre el olvido y la indiferencia
Otro proyecto desarrollado por Rivera Bernal es el Cristo Suspendido, ubicado en la iglesia San Pedro y San Pablo de la colonia Sierra Morena.
Para esta pieza, el escultor buscó reflejar el sufrimiento padecido por Jesús de Nazaret sin recurrir a una representación completamente visceral.
“El padre encargado invitó a algunas señoras de la comunidad para que participaran y dieran su opinión. Nos reunimos para intercambiar ideas. Mi objetivo era que los feligreses de San Pedro y San Pablo se involucraran en el proyecto, y creo que se logró”, comentó.
Asimismo, la comunidad de Pánuco, Veracruz, también cuenta con una obra del escultor, dedicada a la memoria del exalcalde Eddie Guzmán.
“Él impulsó la construcción del primer hospital en Pánuco. Lo gestionó y llegó a ser su director. Además, ayudaba a la gente incluso cuando no tenía derecho al servicio, a pesar de que era un hospital del gobierno”, recordó.
El profesionista también compartió a esta Casa Editora que ha presentado su obra en el
Para Jorge Rivera Bernal, resulta curioso que actualmente la sociedad lo reconozca más por su labor como escultor que por su trayectoria como arquitecto. Este sentimiento se refuerza al considerar que nunca imaginó que lo que comenzó como un hobby alcanzaría tanta trascendencia.
“La verdad, estoy muy satisfecho de haber tenido la oportunidad de desarrollar esta habilidad. Me lleva a entender que cualquiera puede lograrlo; no es que yo o alguien más tenga un talento nato, todo es resultado de la constancia”, declaró.
Al preguntarle si tiene algún proyecto en puerta, el creador mencionó que actualmente trabaja en una escultura dedicada a las maestras, la cual se contempla instalar también en Pánuco, Veracruz.
Sigue nuestro canal de EL SOL DE TAMPICO: las mejores noticias en WhatsApp
“Es una maestra de tamaño natural, una mujer moderna. Está con un libro y señalando hacia los niños; sin embargo, no hay niños como tal, sino un cubo del que salen seis o siete pequeñas manos”, explicó.