Pescadores de Pueblo Viejo y Tamiahua enfrentan crisis económica por falta de camarón
Piden ayuda urgente, pues ven afectada tanto su economía como la disponibilidad del producto en los mercados locales
Piden ayuda urgente, pues ven afectada tanto su economía como la disponibilidad del producto en los mercados locales

Alfredo Márquez
La severa escasez de camarón en las lagunas de Pueblo Viejo y Tamiahua ha encendido las alarmas entre los pescadores del norte de Veracruz, quienes enfrentan una de las peores crisis económicas de los últimos años.
La captura de este crustáceo, considerado su principal fuente de ingresos, ha disminuido drásticamente desde finales de 2024, afectando tanto su economía como la disponibilidad del producto en los mercados locales.
Según testimonios de los propios trabajadores del mar, como Guillermo Salas Gómez, pescador de la Laguna de Pueblo Viejo, el camarón prácticamente desapareció desde el mes de noviembre de 2024.
El camarón se escondió, no hubo más captura y, desde entonces, estamos en una situación críticaGuillermo Salas Gómez, pescador
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Esta disminución en la producción ha provocado que el camarón de laguna, característico por su calidad y sabor, sea prácticamente inexistente en los mercados regionales.
En los pocos casos donde es posible encontrarlo, su precio se ha disparado hasta en un 60%, haciéndolo inaccesible para muchas familias que antes lo consideraban parte habitual de su dieta.

Además del impacto económico para los consumidores, la escasez golpea directamente a los pescadores, quienes ven reducidas sus posibilidades de ingreso a su mínima expresión.
“Desde 2019 ya habíamos tenido problemas con el ostión, pero desde 2020 dejó de venderse del todo. Lo único que nos quedaba era el camarón… y ahora ya ni eso”, lamentó Salas Gómez.
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Durante los primeros meses de 2025, algunos eventos de norte con vientos fuertes generaron movimiento en las aguas de las lagunas, permitiendo breves periodos de mejor captura.
Sin embargo, estos fenómenos naturales concluyeron con el final de la temporada invernal, dejando nuevamente a los pescadores sin alternativas viables.
“Cada año pasamos por esto, pero esta vez ha sido más duro. Solo con los nortes se movía algo de camarón, pero ya no hay viento fuerte, y las lagunas están vacías”, agregó el pescador, quien no oculta su preocupación ante la falta de apoyo y soluciones duraderas.
La situación actual refleja un problema estructural más amplio que afecta al sector pesquero tradicional del norte de Veracruz. La sobreexplotación, el cambio climático, la falta de políticas de apoyo y la ausencia de programas de reconversión productiva son factores que agravan esta crisis año con año.
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Pescadores como Guillermo Salas hacen un llamado a las autoridades estatales y federales para que implementen medidas de emergencia, así como proyectos sustentables que permitan diversificar la economía local y preservar la riqueza de los ecosistemas lagunares.
Mientras tanto, la escasez de camarón se mantiene como un claro recordatorio de la fragilidad de los recursos naturales y de la urgente necesidad de apoyar a quienes viven de ellos.