José de Escandón y las familias que forjaron Altamira
Un legado de 12 generaciones: así nació el árbol genealógico de Altamira
Debido a la amplitud del tema, en esta entrega solo se mencionan algunas familias y su aportación a la vida de Altamira.
En 1950, la familia donó más de seis hectáreas de su rancho para construir las lagunas de oxidación, con el objetivo de evitar la contaminación del sistema lagunero Champayán, aunque estas fueron clausuradas en 2022.
El proyecto fue reactivado tras resolverse conflictos legales y administrativos, permitiendo mejorar la conectividad entre el sur y el altiplano tamaulipeco
La familia Pérez Guzmán: herencia y donación de tierras al servicio de Altamira / Cortesía José L. Olvera.
En el marco del aniversario 276 de la fundación de Altamira, recordamos a algunas de las familias que llegaron en esa época a habitar la región y que, tras más de diez generaciones, aún conservan un legado significativo en la historia y desarrollo de la ahora Ciudad Heroica y Puerto de Altamira.
Hace 276 años, el entonces colonizador José de Escandón y Helguera llegó a tierras sureñas del Nuevo Santander —hoy Tamaulipas— para fundar la Villa de Altamira el 2 de mayo, como parte del plan para completar la conquista del Seno Mexicano, región ubicada junto al Golfo de México.
El coronel José de Escandón y Helguera, de origen español, caballero de la Orden de Santiago y conde de Sierra Gorda, arribó a esta zona acompañado por familias procedentes de diversas regiones de la Nueva España, quienes decidieron probar suerte en nuevas tierras fértiles y cercanas al mar.
Familia Morales Pérez, revolución y raíces en Altamira / Cortesía José L. Olvera
José Luis Olvera Tavera, promotor cultural del Ayuntamiento de Altamira, junto con su finado hermano hermano Adrián Olvera Tavera, emprendió una investigación para identificar a las familias fundadoras y sus descendientes actuales. El resultado fue un árbol genealógico que abarca al menos 12 generaciones.
“Fue una investigación de muchos años con los descendientes de esas familias. Logramos recopilar información sobre al menos 78 familias. Tenemos fotografías del siglo pasado que nos proporcionaron sus herederos y que conservamos con la intención de exhibirlas algún día en un museo de la ciudad”, explicó José Luis Olvera Tavera.
La familia Bolado Cruz tuvo un papel importante en el bicentenario de Altamira / Cortesía José L. Olvera
La familia Bolado Cruz Integrada por Vicente Bolado Cruz y Juanita Cruz Polanco —ella descendiente de los fundadores Polanco de 1749—, sus hijos Juan y María de los Dolores Bolado Cruz destacaron en las celebraciones del bicentenario de Altamira en 1949: Juan representó a José de Escandón, y María fue la primera reina de la Feria Tamaulipas.
La familia Olvera Orta tuvo una participación indispensable en la construcción de la iglesia de Altamira / Cortesía José L. Olvera
Los Olvera Orta, una familia tradicional Descendientes de los fundadores, la familia Olvera Orta estuvo conformada por Filogonio Olvera Guzmán y Jovita Orta. Sus hijos —Panchita (fallecida a los 104 años), Virginia y José— dejaron huella.
“La contribución más importante fue que Filogonio donó leche de vaca para hacer la mezcla de materiales con la que se construyó la iglesia Santiago Apóstol, cuya edificación tomó varias décadas”— narró el promotor cultural.
La familia Álvarez Domínguez estuvo muy relacionada a la Revolución Mexicana / Cortesía José L. Olvera.
Familia Morales Pérez Sabino Morales Pérez y Adolfa Pérez Ahumada procrearon a Modesta, Ignacia y Francisca. Sabino participó activamente en la Revolución, proveyendo caballos a sus compañeros insurgentes desde la estación Cervantes. Hoy aún viven bisnietos en la ciudad.
Familia Olvera Iturrubiates / Cortesía José L. Olvera.
Primeros presidentes municipales de Altamira Justo García Ahumada y Petra Domínguez Tavera, ambos de linaje fundador, se casaron a finales del siglo XIX. Justo fue presidente municipal en 1904, cargo que desempeñó de manera honoraria. Sus hijos fueron Josefa, Paulino y Esther, aunque su descendencia es ya escasa.
Adrián Olvera Guzmán: alcalde y ganadero Descendiente de fundadores, Adrián Olvera Guzmán, casado con Florinda Iturrubiates Patiño, fue alcalde en 1924 y fundó la primera Asociación Ganadera de Altamira en 1935, además de aportar recursos para su edificio.
La familia Cervantes Rodríguez tuvo una importante aportación al ejido altamirense / Cortesía José L. Olvera
La familia Pérez Guzmán y la donación de tierras Amado Pérez, ganadero y productor de sal, y su esposa Cástula Guzmán, tuvieron cinco hijos, de los cuales solo Esther dejó descendencia. Una de sus nietas donó el terreno para el actual asilo de ancianos y vendió parte del rancho La Florida para la creación de las colonias Florida I y II.
Familia Escobedo Serna incursionó en la educación preescolar / Cortesía José J. Olvera.
Primera maestra de preescolar en Altamira Petra Escobedo Serna, hija de Ángel Escobedo (policía rural) y Juvencia Serna (panadera), fue la primera maestra de una escuela párvulos en Altamira en 1920. No dejó descendencia.
Familia García Domínguez / Cortesía José L. Olvera
Félix Álvarez Gudiño: poesía y revolución Descendiente de los Gudiño fundadores, Félix Álvarez Gudiño escribió la poesía Altamira, fue decimero, trovador y huapanguero. Se casó con María Urbana Domínguez Arteaga y su hija Guadalupe colaboró en la revolución confeccionando ropa para las soldaderas.
La familia Cervantes Rodríguez y el legado ejidal Manuel Cervantes Juárez, casado con Hedilberta Rodríguez Salcedo (hermana de Ciro, mártir del agrarismo), donó en 1935 tierras para formar el Ejido Cervantes y otros cercanos al norte de Altamira. Sus hijos Nito, Josefa y Julio dejaron descendencia, muchos aún radican en Altamira. Por lo que 276 años de historia aún se encuentra viva en Tamaulipas con las familias fundadoras de Altamira.