De las canicas a los universos fantásticos; el viaje del coleccionismo en Tampico
Las colecciones infantiles y juveniles reflejan los cambios culturales de cada época, donde una buena narrativa crea historias, convivencia y pasión generacional
Antonio Campos
Dijo que desde los años 70 hasta la actualidad, las compilaciones han evolucionado junto con la cultura popular y la tecnología.
“Coleccionar era una sensación inolvidable, nos llevaba cada estampa, vaso o juguete a la oportunidad de crear historias que podrías compartir con amigos y familiares”, compartió.
Década del 70: comienza la euforia por coleccionar en Tampico
A la par, comenzaban a circular figuras pequeñas y estampas, muchas de ellas ligadas a programas de televisión, historietas y luchadores, lo que sentó las bases del coleccionismo infantil.
Para los años 80, el auge de la televisión abrió paso a colecciones más narrativas, desde figuras de acción, álbumes temáticos y los primeros universos ficticios cobraron fuerza.
“Se podría decir que la idea de completar una serie empezó a ser tan importante como el juego mismo, marcando un transitar hacia un coleccionismo más estructurado” , apuntó.
Anime, fantasía y mundos; la cultura oriental es parte de las colecciones de Tampico
Los años 90 consolidaron este tipo de fenómeno, ya considerado como imparable; desde pepsilindros con los personajes de Looney Tunes, tazos y vasos que cambian de color (sabrimágicos/pepsi).
En esa misma etapa y con mayor fuerza en los dos mil, surgió un interés creciente por los juegos de mesa coleccionables y de estrategia, que pasaron de ser simples juegos a objetos de colección.



























