Tacos sabrosos en Tampico: de la barbacoa de don Víctor a la historia de Chilitos
El 31 de marzo se festeja el Día del Taco; y en México cada quien tiene su favorito, ya sea de pastor, cecina, tripas, rojos o de carnitas
Mariela Macay
El taco: compañero de antaño de los mexicanos
Aunque cada quien tiene su taquero preferido, EL SOL DE TAMPICO conversó con dos personas que por décadas han encontrado en los tacos no solo el sustento de su familia, sino una forma de vida en la que se han hecho amigos de sus clientes.
Don Víctor, más de 50 años vendiendo tacos de barbacoa en Tampico
Don Víctor era un joven de apenas 20 años cuando optó por abandonar la mecánica para dedicarse de lleno a la preparación y venta de tacos de barbacoa, 50 años después cree que esa fue la mejor decisión de su vida.
“Empecé cómo ayudante, cuando no trabajaba de mecánico venía a ayudar con los tacos, aquí a un puesto, ya después ya no quise trabajar en el taller, me gustaron más los tacos que los fierros”, narró para EL SOL DE TAMPICO.
Victor Manuel Campos Pérez dijo que tomó la decisión de asentarse como taquero cuando empezó a convivir activamente con la persona que les vendía las cabezas de vaca en ese entonces.
“Chilitos” y los tacos de chiles rellenos
Relató que aunque él es carnicero, al morir su papá decidió seguir con la venta de tacos que le requiere de mucho esfuerzo, debido a que prácticamente ofrece este rico platillo a domicilio.
El más temido: taco de torta de venas
Entre los tacos más exóticos que llegó a vender “Chilitos” fue el de torta de venas, que posiblemente se originó en las cantinas de Tampico, donde algunos valientes se animaban a pedirlo bajo el influjo del alcohol, debido a lo picoso que es.
“Los tacos de tortita de venas pican mucho, esos tacos son más de cantina porque son revive muertos”, explicó el vendedor.
Detalló que cada tortita o chile tienen un costo de 10 pesos y que en caso de que el cliente lo requiera también pueden acompañarse de arroz.
“Para vender yo recorro un promedio de ocho a nueve kilómetros diarios, de lunes a viernes, vendía los sábados, pero conocí a mi Señor Jesucristo y ahora voy los sábados a la iglesia Adventista”, anunció.
Honesto, como siempre ha sido, compartió que por muchos años padeció del alcoholismo, no obstante, ahora su fe y el trabajo le ha permitido tener una vida distinta.
“Cambió mi vida, a partir del 20 de enero del año pasado y a raíz de ahí, les voy a decir una cosa, creo que mi carácter todavía cambió un poquito más y mi familia pues está contenta”, presumió.
Con sus cubetas donde almacena los chiles, las tortillas y el arroz, “Chilitos” envió un mensaje,
Con información de Adolfo Ruíz.































