Versión editada de sí mismos: la peligrosa búsqueda de aceptación en redes sociales de adolescentes y jóvenes
La búsqueda de validación extrema puede dar paso a problemas de salud física y mental
Alfredo Márquez
En ese universo saturado de filtros y apariencias, muchos jóvenes libran una batalla silenciosa: la necesidad de ser vistos, aceptados y aplaudidos por otros que, en la mayoría de los casos, ni siquiera conocen.
El espejo distorsionado de las redes: editar la realidad
“Las plataformas digitales promueven estereotipos de éxito y belleza inalcanzables, eso genera frustración, ansiedad y depresión”, señaló Piñeiro.
“Es triste darnos cuenta de que nuestros jóvenes necesitan seguidores para sentirse valorados”, reflexionó la psicóloga. “Pero cuando eso no sucede, las redes se convierten en un arma de dos filos”.
Ciberacoso: crueldad a un clic de distancia
Piñeiro de la O advierte que las jóvenes suelen ser las más afectadas por la presión estética. Los estándares irreales y los ataques dirigidos a su imagen impactan directamente en su autoestima.
“Las redes pueden ser espacios muy agresivos”, afirmó. “El ciberacoso deja huellas profundas. Afecta la autoestima y puede derivar en depresión o problemas de personalidad”.
Y lo peor es que ese acoso no termina cuando se apaga la luz del salón: los mensajes llegan de madrugada, los comentarios aparecen cada vez que desbloquean el teléfono. No hay refugio.
Cuando la felicidad depende de una notificación
“Las redes terminan controlando el estado emocional de los jóvenes”, explicó Piñeiro. “Los hacen sentir menospreciados y afectan su comportamiento”.
Algunos comienzan a revisar compulsivamente sus perfiles; otros editan imágenes una y otra vez antes de subirlas. La ansiedad crece, el descanso disminuye y la preocupación por la imagen lo invade todo.
Hogares conectados, pero emocionalmente ausentes
“Es vital que los padres mantengan una comunicación constante con sus hijos”, recalcó. “La convivencia familiar y la interacción real son herramientas fundamentales para proteger su salud emocional”.
La prevención, explica, empieza en el diálogo: hablar sobre lo que ven en redes, explicarles que las imágenes están editadas, acompañarlos en sus dudas, poner límites saludables y, sobre todo, estar presentes.
Seguir a quien sí importa: la importancia de reconectar con la realidad
En medio del ruido digital, Piñeiro lanzó un mensaje que busca sacudir conciencias: la vida real ocurre lejos del brillo de las pantallas.
“La verdadera aceptación no se mide con seguidores”, aseguró. “En las redes hay mucha falsedad y manipulación emocional que puede tener consecuencias graves, incluso el suicidio”.
El llamado de la especialista es claro: mirar hacia dentro, reconectar con quienes están cerca y recuperar el valor de las relaciones reales. En un mundo donde todos parecen competir por atención, ser auténtico se convierte en un acto de resistencia.
Las redes sociales no desaparecerán: son parte de la vida cotidiana, de la escuela, del trabajo y de la comunicación diaria. Pero lo que sí puede cambiar es la forma en que los jóvenes se relacionan con ellas.






























