La Fuente de Pueblo Viejo: donde las leyendas cobran vida y el agua sigue brotando
En el sitio existen diversas narraciones sobre duendes y apariciones sobrenaturales, desde la Llorona hasta el diablo
En el sitio existen diversas narraciones sobre duendes y apariciones sobrenaturales, desde la Llorona hasta el diablo

Josué García
En el norte de Veracruz, existe un lugar donde el agua brota entre las rocas desde antes de que los españoles pisaran América. Un manantial milenario que, según la tradición local, tiene el poder de hacer que quienes beben de sus aguas se queden para siempre en esta tierra. Este es el misterioso manantial de Pueblo Viejo.
La Fuente, como se conoce popularmente, está ubicada sobre la calle Francisco I. Madero y es considerada el corazón de este municipio.
Martín Pérez San Martín, cronista de Pueblo Viejo, explica que “esta zona, que está distante del centro de la ciudad, se considera como la parte más antigua de este lugar porque desde 1554, que tenemos fechación de la fundación, este lugar ya existía, principalmente el manantial”.
Agregó que la importancia de este sitio quedó documentada desde 1603, cuando Pedro Martínez Loaiza, alcalde de la provincia de Pánuco, envió cartas a España describiendo La Fuente como un lugar muy productivo, con abundante agua y naturaleza generosa.

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“Durante siglos, las familias de Pueblo Viejo convirtieron este manantial en un punto de encuentro cotidiano. Las mujeres acudían con sus canastos de ropa, frutas y legumbres recién traídas del mercado para lavarlas en sus aguas cristalinas”, comentó el cronista.
Los niños aprovechaban para refrescarse y jugar en el agua, sin imaginar que ese mismo lugar guardaba secretos que pasarían de generación en generación.

Entre los pobladores corre una creencia que persiste hasta nuestros días: quien toma agua de La Fuente, jamás podrá irse de Pueblo Viejo. “Existe el dicho que dice: si tomas de esta agua, no vas a dejar de venir a Pueblo Viejo o aquí te vas a quedar”, comparte Pérez San Martin.
Y como toda fuente que se respete, también tiene poderes para conceder deseos, especialmente la que se encontraba en el Retiro de Lourdes. “A una maestra se le concedió el deseo y desde esa fecha se quedó aquí, vivió y se casó aquí”, agregó el cronista.
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Hoy, el gobierno municipal impulsa un proyecto para convertir este sitio histórico en un parque ecológico. El lugar ya cuenta con escaleras de piedra, bancas para descansar, juegos infantiles y, como detalle peculiar, pequeños duendes decorativos que vigilan a los visitantes.

El cronista destaca la participación de los alumnos del Colegio de Bachilleres No. 1, quienes contribuyeron con carteles, figuras y decoraciones para que las familias disfruten del espacio. “Es un proyecto muy bonito que se está marcando hoy por las autoridades”, afirmó Pérez San Martin.
Además, el manantial cumple una función práctica: su agua ha sido entubada y conectada a la red municipal, sirviendo como reserva para emergencias y permitiendo que los visitantes sigan llevándose un poco de esta agua milenaria.
Pero no todo es belleza natural en este lugar. Las noches en La Fuente guardan historias que hielan la sangre. La más conocida es la de “Las tepas”, tres niñas que sufrieron un castigo terrible. Cuenta la leyenda que tres hermanas desobedecieron a su madre para ir a una fiesta. Al regresar, la mujer, que presuntamente padecía un trastorno mental, las castigó colgándolas de los pies en los árboles más altos.
Las pequeñas murieron por derrame cerebral o desangrado. Desde entonces, se dice que el alma de la madre vaga por el lugar preguntando desconsolada: “¿dónde están mis hijas?”.

El propio cronista Martín Pérez San Martin vivió una experiencia que prefiere no olvidar. Un amigo suyo aseguraba encontrarse por las noches en la cancha de La Fuente con el diablo, quien le ofrecía riquezas a cambio de su alma.
Una noche, Martín decidió seguirlo para comprobarlo. Cuenta que el olor a azufre invadió el ambiente y unas carcajadas profundas resonaron entre los árboles. No esperó más para salir corriendo. “Cerca del lugar existe la llamada ‘cueva del diablo’, aunque hoy solo es una zanja rellena de basura. Los lugareños también hablan de apariciones de la llorona y de una mujer de blanco sin cabeza que deambula por los alrededores”, agregó.

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Más de cuatro siglos han pasado desde que el agua comenzó a brotar en este rincón veracruzano. Hoy, entre el rumor del agua y el viento que mece los árboles, La Fuente sigue guardando sus secretos. Quienes la visitan pueden elegir: creer en las leyendas o simplemente disfrutar de su belleza. Pero si decides beber de su agua, recuerda el viejo dicho: tal vez ya nunca puedas irte de Pueblo Viejo. Y quizás, después de conocer este lugar, no quieras hacerlo.
El Sistema DIF municipal fortalece su compromiso con la inclusión social, garantizando que más personas puedan disfrutar de uno de los destinos turísticos más importantes