Y hace unos días, un afgano de 28 años cometió otro crimen brutal.
En su diabólico lance, el sujeto de marras también hirió a otra niña de 2 años, así como a uno de los maestros de la guardería y a un adulto mayor, que intentaron detener su ataque.
No son casos aislados. En 2024, el número de extranjeros sospechosos de delitos penales aumentó un 13.5% en Alemania.
Ante ello, muchos alemanes se preguntan por qué tienen que seguir acogiendo y tolerando en su país a gente así, a costa de su propia seguridad y bienestar.
La misma se aprobó con 348 votos provenientes de la coalición CDU-CSU (derecha) y de AfD (ultraderecha), frente a 345 en contra de todo el abanico de partidos izquierdistas.
Estos últimos se rasgaron las vestiduras ante el hecho de que CDU y CSU votaran junto a AfD, partido que algunos consideran heredero del nazismo.
Scholz sabe que no puede ganar por si mismo, pero quiere sostenerse, con todo y su 20% de aprobación, a través del método que usa el presidente español Pedro Sánchez: una coalición de partidos bonsái de izquierda sumados al suyo.
El evento reunió a más de 110 asistentes y contó con la participación de 20 modelos, quienes presentaron la colección junto con propuestas de maquillaje y peinado.
El Frente Metropolitano de Transporte precisó que las empresas encargadas de ofrecer transporte en ese infraestructura, serían Azul y Blanco, así como Transportes Tijuana.
El presidente de la Asociación de Policías Retirados de Tijuana, mencionó que la creación de un Fideicomiso por parte de autoridades municipales aún no se concreta.
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El próximo 23 de febrero hay elecciones generales en Alemania. De acuerdo con los más recientes sondeos, Friedrich Merz, candidato de la coalición Unión, formada por CDU y CSU (derecha), aventaja por un margen de entre 7 y 10 puntos a la líder y candidata de AfD (ultraderecha), Alice Weidel; el actual canciller, Olaf Scholz, del SPD (izquierdista) quien busca la reelección, obtendría entre 15 y 17 puntos.
El descontento con Scholz ha llegado a niveles muy altos. De acuerdo con el más reciente tracker de Morning Consult, apenas un 20% avala su gobierno (https://rb.gy/tb5izs). El tema epicentral para esa desaprobación y de la campaña en si, es la migración.
Hace 10 años, la entonces canciller Angela Merkel, del CDU, decretó una política migratoria de puertas abiertas que ha traído consecuencias negativas, principalmente en la seguridad, que se han agudizado con el tiempo. Merkel era derechista, pero fue colaboracionista como la que más con una izquierda caviar cuyos mantras, con el tiempo, han ido revelando motivaciones y ligas distintas al humanismo que supuestamente les motivaban, y que resultaron intereses conexos con el crimen y el terrorismo.
Merkel dio manga ancha a la migración indiscriminada desde todos lugares, bajo el pretexto del refugio. Y aunque ella fue la autora de tal apertura, a Scholz le ha tocado pagar la factura de ambos, sobre todo porque ahora esas consecuencias son indiscutibles, ineludibles y ebullen, ante lo cual, lejos de recular o ajustar esa política, el actual canciller ha decidido sostenerla, mostrando que la izquierda caviar, la izquierda “progresista”, tiene tantas confluencias con el terrorismo, las mafias de trata y el narcotráfico, que es imposible cortarlas. Se aliaron con la mafia y ahora es imposible romper esas cadenas.
El pueblo alemán tiene muy buenas razones para estar harto de la migración sin control: En 2024, se registraron sendos ataques con cuchillo en Mannheim y Solingen, perpetrados por inmigrantes de Afganistán y Siria, así como otro ataque en un mercado navideño en Magdeburgo, cuyo autor es un hombre de origen saudí.
Un grupo de niños que asistía a una guardería acudió de visita al parque Schöntal, ubicado en el centro de la ciudad de Aschaffenburg, Baviera. De repente, apareció el referido afgano y, cuchillo en mano, intentó atacar a los niños. Logró matar a uno de ellos, de 2 años. Intervino entonces un hombre de 41 años, quien jugaba con su hija en el parque, buscando frenar el ataque, pero el afgano también lo asesinó.
El criminal, Enamullah, vivía en un refugio de migrantes. Ya había sido declarado culpable de otros delitos violentos y relacionados con drogas. En diciembre, las autoridades le ordenaron someterse a tratamiento psiquiátrico. Pero nada hizo, se quedó en Alemania y una mañana, como si nada, fue a perpetrar una carnicería.
Tras lo de Aschaffenburg, Merz, quien puntea en las encuestas, endureció su discurso migratorio. La semana pasada, a iniciativa suya, el parlamento alemán aprobó una moción no vinculante -es decir, es una mera expresión de inconformidad que el gobierno no está obligado a acatar- para cerrar las fronteras de su país a los solicitantes de asilo, establecer controles fronterizos permanentes y expulsar automáticamente a extranjeros indocumentados.
Pero Merz hizo un llamado tras otro a la izquierda para ser racionales en el tema migratorio. No le hicieron caso, ni se la harán, porque querían colocar a Merz en una posición donde, o siguiera calladito ante la migración indiscriminada, o tuviera que votar con AfD y se tiraran al suelo con eso, señalando a Merz con dedo flamígero.
Y más allá de lo racional que es controlar la migración, Merz tampoco tenía de otra, políticamente. De hecho, AfD está a solamente un punto de la CDU en las encuestas sin tomar en cuenta las coaliciones, y ha subido como cohete, precisamente, gracias a su postura dura contra la inmigración ilegal
El éxito de los partidos como AfD, más allá de su pasado o su ideología, se debe a que están escuchando las inquietudes y preocupaciones de amplias capas de la población, que se han visto afectadas por las locuras ideológicas del “progresismo”, que lejos de buscar el bien común, cada día aparecen más como reflejo de esas alianzas con el crimen, el terrorismo y las mafias de tráfico de migrantes. Hay alemanes que no niegan los condenables nexos de AfD con el pasado, pero el aquí y ahora pesa a más, y en el aquí y ahora está un gobierno “progresista” que se niega a controlar la migración y permite la entrada de terroristas islámicos que, un día cualquiera, cuchillo en mano, pueden matar hasta a niños.
Muchos europeos han terminado por aceptar, a fuerza de golpes de realidad, que no todos los migrantes van al primer mundo en busca de la romántica idea de cumplir sus sueños. La migración árabe, particularmente, también lleva motivaciones nada lícitas, que van desde ser eslabones del crimen dentro de Europa y Estados Unidos, hasta cometer actos terroristas. Hay migrantes buenos y malos, eso es una realidad incontrovertible
Si hoy fueran las elecciones, Scholz, junto a todos esos partidos bonsái, sumaría más escaños que Merz solo con su coalición. Y Merz no tiene nadie más con quien pactar que no sea AfD. Así que es claro que los “progresistas” van a poner a Merz donde ellos quieren: o pactas conmigo para formar gobierno, si es que quieres gobernar, y te olvidas de controlar la migración, o pactas con AfD y gritaremos que aceptaste los votos del nazismo.
Un escenario sin salida para una Alemania que refleja, una vez más, que los sistemas parlamentarios europeos son una camisa de fuerza de la cual se han aprovechado, y más que bien, los izquierdistas caviar que controlan a Europa, permitiendo que sus socios del crimen hagan y deshagan.
OTRO MÁS: Un nuevo accidente aeronáutico ocurrió en Filadelfia, la noche del viernes. Una ambulancia aérea se estrelló en medio de una calle y cerca del estacionamiento de un centro comercial. La aeronave era mexicana y transportaba a dos médicos, una niña que era paciente oncológica y su madre, ambas de Tijuana, además de los dos pilotos. Todos murieron. El avión cayó tras el despegue y duró menos de un minuto en el aire, según las versiones periodísticas de medios locales. Aunque hay videos que parecen mostrar que la aeronave estalló en el aire y cayó como plomo -lo cual dio por válido Telemundo-, otros parecieran enseñar que los resplandores brillantes que se observan son las luces habituales de estos aparatos. Pese a las especulaciones, por la cercanía con el reciente percance de un avión de American Airlines y un helicóptero militar en Washington, nada apunta a una mano negra. La caída, eso si, hizo recordar, por la forma, a la de otro Learjet: el de Juan Camilo Mouriño, en 2008, sobre la Ciudad de México. De nuevo, como en DC, una investigación clara y rápida ayudará a dar las explicaciones necesarias.