Expediente Confidencial / El adiós del USAID
No es casualidad, era un año electoral.
Y Casar es la misma que, indebidamente, cobra una pensión de 125 mil pesos mensuales en Pemex, por su difunto marido, quien apenas laboró 129 días en su cargo y luego, en un caso sinuoso, se suicidó arrojándose de la ventana de su oficina, situada en un doceavo piso.
Decimos que lo de MCCI sintetiza el tema de la USAID, porque esa es la muestra de a quién apoyaba y a quién le daba dinero dicha agencia estadounidense: a quienes impulsaban la agenda de la Open Society Foundations (OSF) por todo el mundo.
Porque con Obama y Biden no gobernó el Partido Demócrata, gobernó la OSF.
Las pruebas, abundantes, toscas, sobran.
La OSF promueve esa agenda, porque tiene como principal propósito beneficiar al crimen. Y la USAID apoyó a las ONG que, alrededor del mundo, impulsaron esa agenda.
Tanto Obama como Biden, y la OSF con ellos, impulsaban su agenda con el dinero de los contribuyentes estadounidenses, estuvieran de acuerdo o no con ella.
Y crearon, además, un negocio para las élites mundiales. No tenía pierde: un grupo de académicos o “activistas” creaban una ONG, se ponían al servicio de la agenda de la OSF, y empezaba a llover el dinero. Hay ONGs que piden pagos pendientes por cifras escandalosas, tipo 50 millones de dólares.
Es fácil unir los puntos. Lo que pasa es que hay quien no quiere unirlos, quien no quiere ver la realidad.
¿Por qué la USAID apoyó a MCCI? Porque MCCI apoyaba a Xóchitl Gálvez ¿Y a quién cobijaba Xóchitl? A “buscadoras” como Cecilia Flores, quien, en entrevistas, decía que el narco era “bueno”, porque le “regalaba juguetes a los niños”, ese mismo que desaparece personas a diestra y siniestra.
Esa romantización del narco es la que impulsa la OSF. Y la que financiaba la USAID.
Ese 10% de proyectos valiosos son los que ya se comprometió a salvaguardar, ayer, en una entrevista con Fox, el secretario de Estado, Marco Rubio.
En los siguientes días, usted verá a muchos rasgándose las vestiduras por el cierre de USAID. Obviamente, son los que recibían carretadas de dinero de ahí. Hablan desde sus intereses.
¿Y usted a quién le va a creer? ¿A gente como María Amparo Casar, que fueron cómplices del saqueo prianista, o a Nayib Bukele, que ha combatido al crimen y pacificado a su país?
Así que, más allá de las estridencias de Elon Musk, si, es hora de que la USAID muera. Por el bien del mundo, no puede seguir viva una agencia que apoya la agenda del crimen.
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