Expediente Confidencial / El mejor amigo de Maduro en la Casa Blanca (y no es Biden)
Para que Nicolás Maduro esté hoy plácidamente sentado en su trono por seis años más, hubo un siniestro personaje que jugó un destacado papel: Juan Sebastián González Román.
Posteriormente, González estrechó lazos con Biden, entonces vicepresidente, acompañándolo en varios de sus viajes por América Latina.
Y ahí, González no fue un diplomático, sino un ‘broker’, un intermediario entre esa mafia dictatorial y sus bandas delincuenciales asociadas, y el gobierno estadounidense
En los tres años que estuvo en el gobierno de Biden, el colombiano González hizo una invaluable labor de zapa a los narcogobiernos latinoamericanos, especialmente al de Maduro.
Los “progresistas” se caracterizan por ser mitómanos compulsivos, porque sus intenciones reales son impresentables.
Ese mismo año, González también consiguió que Biden le quitara el reconocimiento de presidente a Juan Guaidó y lo dejara a la deriva.
Después vendría la reapertura de la llave del dinero para Maduro, con el levantamiento de las sanciones al oro y al petróleo de la dictadura, para que volvieran a tener liquidez y fortalecieran su aparato represivo y autocrático
Y, finalmente, la liberación de Alex Saab, el testaferro por excelencia del chavismo para los negocios turbios. Saab, todo un delincuente, fue nombrado ministro “del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional” en el nuevo gobierno de Maduro.
Todas esas “concesiones” para Maduro -en realidad, prebendas-, fueron justificadas por González y Biden como formas de convencer al dictador venezolano para que permitiera elecciones libres
Todo fluía de maravilla para González, quien, de acuerdo con opositores venezolanos como Pedro Burelli, tenía un plan para que Biden y él mismo se pudieran lucir
Todo eso acabó por hundir a González, quien se fue del cargo arrancando el 2024.
Pero González ya le había dejado la onza en su mano a Maduro. Con las sanciones económicas convertidas en broma, con Alex Saab libre y operando, con el dinero del oro y el petróleo, Nicolás, el ungido por el “pajarico”, se quedó en la silla.
Lo de González refrenda, una vez más, por si hiciera falta, para los incrédulos, la liga entre “progresismo”, izquierda caviar estadounidense, narcotráfico, dictaduras y crimen: son lo mismo.
¿Y qué pasó en realidad? ¿Ya ven cómo el “progresismo” miente compulsivamente y nunca dice sus verdaderos objetivos, porque son asquerosos?
PLAQUETAS: Sebastián Ayala Pérez es un niño de 12 años que lucha por su vida en el Hospital General de Tijuana, donde está siendo tratado de leucemia. Su mamá, Melissa, necesita el apoyo de tod@s, empezando por donaciones de sangre.
Con lo que usted pueda, apoye a Sebastián y Melissa, quienes, además, vienen desde Ensenada, porque allá no hay forma de tratar el padecimiento. El número de Melissa es 646-290-50-58
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