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Análisisjueves, 17 de abril de 2025

Expediente Confidencial / Harvard, Columbia y los “inofensivos” estudiantes que quieren su visa

Luego de batallar con la Universidad de Columbia, ahora el presidente Trump está en disputa con Harvard que, a diferencia de la primera, está en pie de guerra.

No miente Trump cuando afirma que Harvard se ha convertido en nido del movimiento Woke, aunque eso no es privativo de Harvard, sino de todas las casas de estudio prestigiosas -o más bien, caras- de Estados Unidos.

Eso es resultado de la entrega del sistema educativo a los comunistas de los setentas, como estrategia -fallida, evidentemente- para desmovilizarlos.

Ahí anidaron, ahí adoctrinaron, y ahí se reagruparon para volver al ataque

En el camino, esas casas de estudio se han asociado, en el término más nefasto, con el Partido Demócrata

Harvard ha contratado, por ejemplo, a los ex alcaldes demócratas Bill de Blasio, de Nueva York, y Lori Lightfoot, de Chicago

En 2019, De Blasio quiso ser candidato presidencial demócrata. Se gastó 319 mil 747 dólares de fondos de la ciudad en su campaña, que nunca reembolsó. Fue multado por eso y también por recibir contribuciones indebidas.

Tan mala fue Lightfoot como alcaldesa, que inició con un 71% de aprobación en 2019 y acabó con un 27%. Es decir, cayó 43 puntos durante su gobierno, que concluyó con un rechazo de entre 66 y 73%, dependiendo de la encuesta que se tome en cuenta

Bueno, a este par, Harvard los contrató como docentes en la materia de gestión municipal. Parece chiste, no lo es

Y mientras eso pasa en Harvard, un grupo de estudiantes judíos, víctimas de antisemitismo en campus universitarios estadounidenses, presentó una demanda contra el grupúsculo llamado Estudiantes Nacionales por la Justicia en Palestina (SJP)

Si usted se pregunta por qué las universidades estadounidenses han permitido esto, la respuesta es simple: por dinero.

Los estudiantes pro Hamas llegan y pagan su matrícula completa. De dónde venga el dinero es cosa que a esas universidades, convertidas en meros negocios recaudatorios, poco les importa.

Y no olvidemos que:

-El gobierno de Joe Biden toleró a SJP y CUAD, pese a las denuncias de antisemitismo y de que, claramente, apoyaban al terrorismo islámico.

-Los congresistas demócratas defienden a Mahmoud Khalil y piden “libertad de expresión” para este sujeto, pese a que esa “libertad” la quieren para agredir a estudiantes judíos y celebrar una masacre que acabó con mil 200 inocentes.

-Los congresistas demócratas están defendiendo a las extensiones de Hamas en Estados Unidos y, por tanto, al terrorismo islámico.

Que no lo confundan. El mal es el mal, aunque se quiera disfrazar

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

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