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Análisisviernes, 2 de mayo de 2025

Expediente Confidencial / Inclusión: Pragmatismo o retrocesos

El punto es ¿qué tanto abona la adhesión del movimiento LGBTQI+ a lo más radical de la izquierda, en la tarea de disipar esos temores?

Porque el “temor” de millones de estadounidenses se deriva de la mimetización de los conceptos de izquierda radical, “progresismo”, comunismo y wokismo, con el movimiento LGBTQI+

Ahí está la verdadera razón de por qué la hija de Pramila es percibida como una “amenaza”.

Considero que esa mimetización ha sido un grave error y está causando enormes retrocesos en la inclusión de las personas LGBTQI+.

Esa fantasía de que un día todo el mundo va a ser de izquierda woke, es eso, una fantasía. Eso nunca ocurrirá. Siempre habrá quien piense diferente.

Por eso, el error está en dos puntos.

Primero, la imposición por la fuerza antes que mediante el convencimiento. Lo que los alt+right llaman “inclusión forzada”.

Es una pulsión normal del ser humano: nos cae mal que alguien nos obligue a hacer algo.

Porque esa es otra razón del rechazo a las políticas DEI: que alguien de una minoría sea puesto por arriba de otra u otro, aunque tenga menos talento, simplemente por ser de esa minoría.

El segundo error ha sido el involucramiento de la inclusión con un solo partido político: el Demócrata.

Considero que todos aquellos temas que nos unen, o nos deben unir, no pueden ser puestos como un tema partidista, porque lo que es un tema partidista, automáticamente, implica que alguien esté a favor y alguien en contra.

Hoy por hoy, es anatema que un republicano diga “bueno, no es tan mala la inclusión”, como que un demócrata diga “es que la inclusión no hay que forzarla”.

A eso conlleva partidizar un tema social que debe unirnos. Un tema puede estar politizado, pero partidizarlo implica, de inmediato, que se generen detractores de este.

¿Qué hay justos pagando por pecadores? Ah sí, pero eso no les importa, porque es eso, una baza partidista, y más en esta época del tristísimo ‘todo o nada’

¿Qué ganan las personas de las minorías al subirse a esas causas, que solamente buscan sacar provecho de ell@s?

Obviamente, los políticos del Partido Demócrata están muy felices con sacar votos de ese enfrentamiento, pero ¿eso es lo que nos conviene como sociedad?

No olvidemos que los dos secretarios de Estado de Bush Jr., republicano, fueron afroamericanos: primero, Colin Powell (2001-2005); después, Condoleezza Rice (2005-2009).

Y luego: ¿Antes había esas alergias desenfrenadas a la comunidad LGBTQI+ representada en la cultura pop?

Para más, Queer as Folk duró cinco temporadas, sin problema, en el Estados Unidos del muy republicano y muy neocon Bush Jr. y se convirtió en una serie icónica.

Y los retrocesos seguirán y seguirán.

Lo que se requiere es que los verdaderos activistas en pro de la inclusión, los que están en esto porque de verdad creen que podemos unirnos como sociedad en torno a eso, sean pragmáticos.

Hay que jugar el juego de la política. Con sus reglas.

Primero. Política es dinero.

Las organizaciones que busquen evitar retrocesos en la inclusión o, mejor aún, generar avances, deben darle dinero a las campañas de ambos partidos.

¿Ustedes creen que deveras Trump se pone a leer la biblia a diario? ¡Pues claro que no! Pero ¿Saben cuánto dinero recibió su campaña de las iglesias protestantes?

El dinero paga campañas y lleva al poder. Si los donativos de las organizaciones pro inclusión no son bipartidistas, están fritos.

Si los republicanos obtuvieran tanto dinero o más de las organizaciones pro inclusión, respecto al que obtienen de los grupos religiosos, les aseguro que su postura cambiaría en un dos por tres, igualito que ha cambiado su posición hacia Jeff Bezos y Tim Cook.

Segundo. Nadie gana el juego político saliéndose de la cancha.

Tercero: Las cosas deben darse por medio del convencimiento y la razón, de la educación.

La imposición siempre genera rencor, porque no existe ser humano al que le guste ser obligado a hacer algo contra su voluntad.

La realidad está muy pesada y es tiempo de hacer limonada, no de pedir naranjas

Comentarios: gerardofm2020@gmail.com

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