Entre 1997 y 2013, un estimado de mil 400 niñas fueron abusadas, prostituidas y torturadas en la Inglaterra rural ¿Los responsables? Bandas de paquistaníes que eran intocables.
Hay casos escalofriantes, como el de una niña de 12 años a quien su proxeneta, Mohammed, de 31, le marcó una ‘m’ en un glúteo con un hierro candente, para que supiera que le “pertenecía”. La prostituía por 400 euros con sus amigos, también musulmanes.
Aunque las autoridades de aquel tiempo argumentan no haber actuado porque “temían ser vistos como racistas”, la complicidad no tuvo límites, llegando al punto de afirmar que niñas de 11 años habían tenido relaciones “consensuadas” (sic)
¿Este caso es nuevo? No, pero ha cobrado relevancia por una serie de tuits de Elon Musk contra el primer ministro inglés, el “progresista” Keir Starmer.
¿Por qué tuiteó Musk eso? Porque Jess Phillips, secretaria de Estado de Interior, rechazó la solicitud del ayuntamiento de Oldham para llevar a cabo una investigación pública, dirigida por el gobierno de Starmer, sobre los abusos a menores en la ciudad.
Musk recordó que Starmer fue fiscal general en una parte del lapso donde se cometieron los abusos, y escribió en X: “En el Reino Unido, los delitos graves como la violación requieren la aprobación del Servicio de Fiscalía de la Corona para que la policía presente cargos contra los sospechosos. ¿Quién era el jefe del Servicio de Fiscalía de la Corona cuando se permitió que las bandas de violadores explotaran a las niñas sin enfrentarse a la justicia? Keir Starmer”.
Starmer y su gobierno han sido particularmente defensores del islamismo, buscando encarcelar a usuarios de redes sociales por el “crimen” de tuitear cualquier cosa que les suene “islamofóbica” -curiosamente, no dicen lo mismo de los ataques a judíos-.
Y uno puede estar o no de acuerdo con Musk, pero el río suena, y mucho, cuando el gobierno de Starmer se afanó en encarcelar a un joven de 18 años por ondear una bandera británica ante una mezquita, y se niega a investigar lo sucedido con las bandas islámicas de pedófilos.
Y cuando intentaron encubrir que el hombre que asesinó a tres niñas en un taller de baile sobre Taylor Swift, en Southport, tenía ligas con Al-Qaeda.
Y suena más cuando los políticos, partidos y gobiernos “progresistas” del mundo, como el de Starmer, guardan silencio o se niegan a condenar hechos como el asesinato de Mahsa Amini o el encarcelamiento de Parastoo Ahmadi, ambas cosas sucedidas en Irán, gobernado por una dictadura islámica.
Y suena aún más cuando critican a Israel por atacar a Hezbolá, mientras los líderes de ese grupo terrorista islámico piden, abiertamente, asesinar a personas LGBTQI+, llamándolos “la mayor amenaza de nuestro tiempo”
Eso demuestra que los terroristas y las dictaduras de corte islámico tienen más que metida la mano en los políticos, partidos y gobiernos “progresistas”.
Y Starmer se aferra al poder, mientras el repudio de su pueblo hacia él crece galopantemente: una encuesta de City AM/Freshwater Strategy, publicada esta semana, lo muestra con un -36 de rating, que rebasa el del mismo Donald Trump, que es de -34 (https://shorturl.at/25kAk).
De acuerdo con Político, solamente un 25% aprueba a Starmer y un 66% lo rechaza (https://shorturl.at/VU1rK)
Y lo cierto es que uno puede estar a favor o en contra de las formas de Musk, pero de que está ventilando y cuestionando cosas que hacía falta ventilar y cuestionar, no cabe duda.
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