No es el único que lo piensa. Un simpatizante republicano comentó, al calce de una nota del Wall Street Journal: “Esto podría llevarnos a una ola demócrata, que destruirá al país”.
Entonces queda claro que, a estas alturas, la posibilidad de un “baño de sangre” no es el problema
El problema real es que, hasta ahora, Trump no se ha mostrado, ni de lejos, como Reagan.
Y el Wall Street Journal NO es el New York Times o el Washington Post. Es decir, no está haciendo sangre, solamente dice lo que observa.
Como dijimos en la columna del jueves, se entiende que no podía seguir el desbalance comercial que traía Estados Unidos, que la dictadura china es abusiva y gansteril, que Europa se ha apoltronado, pero la pregunta sigue ahí: ¿Este era el camino?
Si la hemorragia del jueves y viernes pasados sigue esta semana, el paciente estará más cerca de morir que de aliviarse.
El viernes hubo un dato positivo: el crecimiento del empleo en 228 mil puestos, mayor a lo que se esperaba. Pero son datos ‘a priori’ de la cascada de aranceles. Los ‘a posteriori’ serán aquellos que dicten sentencia
Sería la mejor noticia para esa horda de criminales y sinvergüenzas como Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Miguel Díaz-Canel, Gustavo Petro, Lula o Pedro Sánchez. Sería la carta de triunfo para los narcos de pistola al cinto y los de cuello blanco.
Y eso sin contar que, en el propio Estados Unidos, Trump puede poner al movimiento MAGA en la picota y evaporarlo.
Todo eso sí sería, como dice Cruz, un baño de sangre. Y grande
La presidenta de Coparmex Tijuana indicó que ya han sostenido reuniones con representantes federales del Congreso de la Unión para que se legisle entorno a los salarios fronterizos
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Uno puede estar de acuerdo o no con Ted Cruz. Uno puede criticarle muchas cosas. Pero lo que no se puede negar es que es un político de los que sabe. El senador texano enfrentó una asonada woke en 2018, cuando la Open Society Foundations, con George Soros a la cabeza, Hollywood, y toda la élite “progresista” estadounidense, fueron por su cabeza en las elecciones de aquel año, dándole una carretada de dinero e impulso mediático a Robert O’Rourke -al que apodaron ‘Beto’, para hacerlo ver latino, pese a que era un blanco caucásico texano-. Y Cruz venció. Los woke aprendieron la lección. En 2024, Cruz refrendó sin problemas su curul.
Cruz, republicano como el que más, salió, a comienzos del fin de semana, para dar un aviso a navegantes en su podcast ‘Verdict’, al dar su opinión sobre los aranceles recíprocos del presidente Trump. Y lo hizo con una analogía sobre el deporte favorito de los texanos, que es el fútbol americano: “Esto es lanzar un balón largo a lo profundo de la zona de anotación. Si nos encontramos en un escenario dentro de 30, 60 o 90 días con aranceles estadounidenses masivos y aranceles masivos sobre productos estadounidenses y de todos los demás países del mundo, ese sería un resultado terrible. Este es el mayor aumento de impuestos que hemos visto en mucho tiempo. Si entramos en una recesión, sobre todo una recesión grave, 2026, con toda probabilidad, políticamente, sería un baño de sangre”.
Cruz dijo lo que, seguramente, muchos piensan en el Partido Republicano, pero se lo callan, porque calculan que, quizás, es demasiado pronto para criticar al mandamás, para hacer el deslinde que es preámbulo del ‘sálvese quien pueda’. Optan, entonces, por sobrevivir estos días con el estribillo de aquella canción setentera de Pink Floyd como mantra: “hanging on in quiet desperation”
La postura de Cruz, además, es relevante, porque no habla desde el miedo al 2026. No enfrentará otra elección hasta 2030, cuando Trump ya se haya ido y, de hecho, la siguiente o el siguiente presidente lleven casi dos años en el cargo. Cruz bien podría decirle a Trump lo que Víctor Cervera le dijo a Ernesto Zedillo: “Tú te vas, yo me quedo”
Nada sería más triste y doloroso que perder, por una estupidez, por una imprudencia, por un error de cálculo impulsado por un arrebato de testosterona, lo que los republicanos tardaron cuatro años en ganar. Y peor aún: que ocurriera el escenario del Partido Conservador en el Reino Unido. Los ‘tories’ avasallaron en las elecciones de 2019 con Boris Johnson, pero en cinco años se encargaron de dilapidar todo y, en 2024, el Partido Liberal arrasó con Keir Starmer. Y Starmer llegó como seguramente llegarían los demócratas en una vuelta a la Casa Blanca: con mucho odio y ansias de venganza. Starmer ha sido un desastre interno, se ha derrumbado en las encuestas en menos de un año, pero los ‘tories’ no han sido los beneficiados, sino Nigel Farage y su partido Reform UK, que han subido como cohete (encuesta Find Out Now del 2 de abril: Farage, 28%; Starmer, 22%; la líder ‘torie’, Olukemi ‘Kemi’ Badenoch, apenas suma 20%)
Es cierto que Ronald Reagan, antes de ser RONALD REAGAN, llevó a Estados Unidos hacia una recesión, en 1982, con sus ‘Reaganomics’. Aquel año, el desempleo llegó casi al 11%, lo cual era dramático para un hombre que consiguió la presidencia con la promesa de acabar con la crisis generada por Jimmy Carter. Así, a Reagan le tocó el “baño de sangre”: en las elecciones intermedias de 1982, los demócratas ganaron la Cámara de Representantes con 55% de los votos y el Senado con el 54%. Y no fue todo: casi al mes de que la legislatura electa en esos comicios tomó posesión, Reagan tocó fondo en su popularidad (35% de aprobación, 56% de desaprobación, en la encuesta Gallup del 31 de enero de 1983)
Solamente que, a partir de ahí, Reagan comenzó su ascenso en las encuestas, en la economía y hacia el olimpo de los presidentes estadounidenses. Se reeligió apaleando a su rival, el demócrata Walter Mondale, a finales de 1984. Le dejó sin problema el poder a su vicepresidente, George Bush padre, en 1988. Y hoy su nombre se pronuncia junto al de Roosevelt y Lincoln, como uno de los más grandes mandatarios estadounidenses.
Aunque mucho se ha dicho que Howard Lutnick, secretario de Comercio, es el autor del plan arancelario, la realidad es que Trump ya lo tenía en mente desde hace mucho tiempo. Cuando menos desde 1988, si nos atenemos a lo que dijo en una entrevista que Oprah Winfrey le hizo aquel año: “Olvídense de nuestros enemigos, esos enemigos con los que no se puede hablar tan fácilmente. Haría que nuestros aliados pagaran lo que les corresponde. Dejamos que Japón entre y nos venda todo a la fuerza. No es libre comercio. Si alguna vez van a Japón ahora mismo e intentan vender algo, olvídense… Nosotros hacemos posible que Kuwait venda su petróleo ¿Por qué no nos pagan el 25% de lo que producen?”
En X, por estos días, se hace alusión al famoso ‘Pacto de Mar-a-Lago’, que, como toda teoría conspirativa, lo más probable es que tenga mucho de mentira, pero, seguramente, también un poco de realidad. Se dice que Trump y su equipo cercano proyectan crear una recesión digamos “controlada”, a fin de que el dólar se devalúe y sea mucho más barato invertir en Estados Unidos. Para decirlo en el idioma de analogías médicas con que Trump está explicando su política económica, quieren llevar al enfermo a un coma inducido para sanarlo de esa forma
Pero la “sanación” no parece cerca y, de momento, el enfermo se ve con una hemorragia preocupante. La cabeza del portal de noticias del Wall Street Journal, el viernes a las 4 de la tarde del este, hora de cierre de los mercados, reflejaba un pánico -un pánico justificado- tremendo: “La caída de 2,200 puntos del Dow Jones pone fin a una semana brutal para las acciones. Los valores blue chips entran en corrección, mientras el Nasdaq y el S&P se desploman casi un 6%; más de 6 billones de dólares borrados del mercado en dos días”.
El WSJ publicó, horas más tarde, una encuesta -realizada del 27 de marzo al 1 de abril, es decir, antes de los aranceles recíprocos-. que muestra a un 44% aprobando la política económica de Trump y a un 52% desaprobándola. La aprobación general a su gestión es de 46% con un 51% desaprobándola. Eso sí, tanto en el tema de inmigración, como en el de seguridad, alcanza tasas de aval superiores al 50% (https://archive.is/OWNXi).
El lunes disminuyeron las pérdidas (el Dow Jones perdió poco menos de 1%, el S&P 500 cayó 0.23%, el Nasdaq subió un tímido 0.10%), aunque los bonos del Tesoro a 10 años se vinieron abajo. La jornada bursátil fue delirante, con subidas y bajadas producidas por rumores -como el de que los aranceles serían pausados 90 días- y noticias reales -como el anuncio de Trump respecto a la posibilidad de colocar otro 50% de aranceles a China-
Mientras tanto, Trump habla como pitoniso, como si viera algo que los demás no vemos. El viernes dijo que China “entró en pánico” al decretar un arancel de 34% sobre los productos estadounidenses -en respuesta a la misma tasa que le colocaron-. Y luego, afirma que “sólo los débiles fracasarán”
En estos días, las creencias de Trump se materializan en una de sus posturas respecto a las turbulencias que genera su línea económica: “¿Habrá algún problema? Sí, tal vez (¡y tal vez no!). Pero haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande, y el precio que hay que pagar valdrá la pena”. Un 35% de quienes respondieron la encuesta del WSJ coinciden con esta postura. Y un 13% la avala, con matices. En lo económico, ese 35% es el piso de Trump en este instante; el 48% que suman ambos porcentajes. su techo. Aunque habrá que ver lo que dicen posteriores sondeos, que recojan lo del jueves, viernes y los días por venir
Considero que, en ese punto en particular, Trump se equivocó en su discurso de investidura. Las comparaciones son odiosas, pero necesarias. Mientras el presidente argentino Javier Milei dibujó un panorama oscuro en su primer mensaje, preparando al pueblo argentino para una amarga medicina, sustentando su postura con cifras incontrovertibles, Trump habló de una “era dorada”, como si aún fuese candidato. Pese al sufrimiento económico, Milei ha podido vender muy bien cada logro, porque puso una expectativa muy baja de lo que venía. Trump, en cambio, hizo ver que venía una época de jauja y ahora las bolsas están en pánico. Eso hará que cada sufrimiento sea muy penalizado políticamente y cada logro sea más difícil de vender. Quizás la diferencia es que Milei estudió economía en los noventas y tiene dos maestrías recientes, en tanto Trump estudió en los sesentas
Por otro lado, Trump, quizás demasiado imbuido en su ‘America first’, no dimensiona que, para hacer efectivo ese ‘America first’, necesita un entramado mundial de aliados. Y los está poniendo contra las cuerdas. Ya hablamos del caso del canadiense Poilievre, pero no es el único. Si el tema de los aranceles termina en una crisis de escándalo, Trump se convertirá en un espantapájaros que el “progresismo” usará contra cualquiera de sus rivales en el mundo. En cada país dirán “¿Ya ven? ¿Quieren que acabemos como Estados Unidos con Trump?”
TIKTOK: Trump anunció el viernes que ampliaría nuevamente el plazo para que TikTok se separe de su propietario chino, ByteDance. “No queremos que TikTok ‘desaparezca’”, escribió Trump en redes sociales. TikTok tenía como plazo límite el sábado para llegar a un acuerdo y ahora tiene hasta mediados de junio. Entre sus potenciales compradores está Only Fans, que, por supuesto, en nada ayudaría a edificar TikTok.
ABOGADOS: Tras los acuerdos de las firmas de abogados Paul Weiss y Skadden Arps con el gobierno republicano, estudiantes de universidades de élite se han negado a trabajar ahí, dizque porque “claudicaron” ante Trump y eso va contra sus “ideales”. Cuando los bufetes defienden pro bono a narcotraficantes de medio pelo y claudican ante el crimen mundial, ahí si no hay problema para los “ideales” de esos júniors de la abogacia, provenientes de universidades como Columbia -donde se agrede a estudiantes judíos, pero, claro, eso no importa-. Son niños ricos jugando al revolucionario comunista. He ahí otro ejemplo, uno más, de que el wokismo no es de los de abajo, sino de los de arriba
ARREBATOS: Fue validada la destitución de Yoon Suk-yeol, el presidente de Corea del Sur retirado del cargo tras haber decretado la ley marcial. He ahí un ejemplo de una estupidez fatal cometida en un arranque de testosterona y con base en cálculos alegres. Ahora, el “progresismo” sudcoreano, apoyado por el mismo K-Pop que tiene pavorosos escándalos de violencia de género, se encaramará al poder. Flaco favor le hacen al mundo sujetos como Yoon, entregándole el mundo a lo peor de lo peor con sus tonterías
RECHAZADOS: En la encuesta del WSJ que citamos líneas arriba, el 50% rechaza al vicepresidente J.D. Vance y el 53% a Elon Musk, pese a que también el 53% está a favor de los recortes y la detección de fraudes en el gobierno; pero es que el 54% teme perder apoyos o servicios federales por esos recortes, que es una de las líneas manejadas por Musk... No cabe duda que el dueño de Tesla está siendo, con sus modos, más un lastre que un apoyo ¡Con razón Vivek Ramaswamy huyó del DOGE y mejor se enfocó en ser gobernador de Ohio!... En cuanto a Vance, le está cobrando factura lo mismo que se la cobró a Kamala. Ser una sombra del jefe en vez de un matiz no abona a construir una carrera propia. La mejor prueba de ello es que en los últimos 70 años solamente tres vicepresidentes han llegado a presidentes por la vía electoral: Richard Nixon, George H.W. Bush y Joe Biden. Solamente Bush pudo ser el sucesor de su jefe (Lyndon B. Johnson y Gerald Ford llegaron al cargo por la muerte o renuncia de su presidente)... En contraste, cinco VP candidatos fueron derrotados (Nixon en 1960; Hubert Humphrey en 1968; Gerald Ford en 1976; Walter Mondale en 1984; Al Gore en 2000)... Por otro lado, el 58% tiene una imagen negativa del Partido Demócrata.
PANDILLEROS: En el mismo sondeo, el 62% está a favor de deportar a El Salvador a pandilleros que se encuentran en el país sin documentos. En la encuesta del Centro de Estudios Políticos Estadounidenses de Harvard (CAPS) y Harris Poll/HarrisX, publicada el 31 de marzo, un 80% se muestra de acuerdo con la deportación de inmigrantes ilegales que han cometido delitos. Esta última encuesta presenta otro interesante dato: El 69% de los votantes cree que el gobierno federal debería tener la autoridad de revocar tarjetas verdes y deportar a individuos si puede demostrar apoyo activo a organizaciones terroristas designadas por Estados Unidos como Hamas (55% de los demócratas y 64% de los independientes está de acuerdo con esa idea).
Por si lo anterior no bastara, la encuesta de Harvard/Harris refiere que el 71% de los votantes dice que el Partido Demócrata necesita nuevas figuras moderadas para liderar el partido en las elecciones intermedias de 2026 y las elecciones de 2028, incluido el 57% de los votantes demócratas. A ver si los radicales de Ocasio y Sanders toman nota
MUSK: Las divergencias entre Elon Musk y Peter Navarro, exhibidas en una videoconferencia que el primero dio en Italia y también en X, muestran que se viene un tironeo entre los aliados empresariales de Trump y el núcleo de su corte. Ambos están viendo por lo suyo y a Musk no le conviene nada ese pleito con Europa. Momentos así también nos recuerdan lo valioso del estoicismo de Marco Rubio y lo importante de que siga ahí. Si Musk y Navarro se cuentan ahora entre los visires de Trump, es porque los republicanos ortodoxos decidieron traicionar al mandatario en su primer periodo y apoyar, por debajo del agua, el regreso demócrata, con Biden a la cabeza -o en los pies-. Si los moderados abandonan o traicionan, la consecuencia directa es que el jefe se rodee de aliados más radicales, pero potencialmente más leales. Si no les gustan Musk y Navarro, agradezcanle a Rex Tillerson y Mike Pence por sus “servicios”
MARCHA: El sábado, los mismos grupos de ultraizquierda anidados en el Partido Demócrata y sus patrocinadores banqueros salieron a hacer marchas en Estados Unidos. La convocatoria fue escasa. Apenas 20 mil personas en D.C. y 500 mil en todo el territorio estadounidense. Tomemos en cuenta que esos 500 mil representan el 0.14% de la población estadounidense. Ni el 1%. Vaya, el Washington Post apenas si le dio a la marcha una mini foto en la parte baja de su portada. En 1969 y 1971, sendas marchas contra la guerra de Vietnam sacaron a la calle a 500 mil solamente en D.C., mientras ayer únicamente fueron 20 mil. Y luego, los grupúsculos woke con sus mismas mentiras: llaman “fascista” al actual gobierno, cuando ellos defienden a los verdaderos fascistas, que son los terroristas árabes, pues los fascistas de Mussolini agredían y asesinaban judíos, como ahora lo hacen Hamas y Hezbolá
No se olvide que quienes marcharon el sábado son los mismos que defienden a los miembros del Tren de Aragua que asesinan mujeres -¿dónde quedó su feminismo?-, los mismos que piden “empatía” para una traficante de fentanilo mientras le dieron la espalda en el Capitolio a las madres de las víctimas del Tren de Aragua, los mismos que exigen darle visa a quienes pertenecen a organizaciones que apoyan al terrorismo árabe en las universidades estadounidenses. Que no lo confundan