Baja California va a contracorriente para resolver su déficit de infraestructura
La entidad crece en población por la llegada de personas de otros estados, pero no recibe mayores recursos del gobierno federal: Ismael Plascencia
Eduardo Jaramillo Castro
Baja California ha crecido aceleradamente pero su infraestructura no lo ha hecho al mismo ritmo, e incluso, dio pasos atrás en la década pasada.
Aunque empresarios, urbanistas y autoridades no tienen un estimado del déficit, sí cuestionan la poca planeación y recursos, así como la falta de seguimiento a proyectos.
Por ejemplo Tijuana, el municipio más poblado del estado, tiene un rezago de más de 30 años en la llegada de un tren ligero desde la garita de San Ysidro.
Mario López, integrante de Alianza por Tijuana, dijo que a mediados de los 90 el municipio presentó la propuesta e incluso elaboró un proyecto ejecutivo que nunca se cristalizó.
Comparó a la ciudad con San Diego, California, donde el proyecto del trolley surgió en los años 60 y en los 70 lo ejecutaron.
“¿Por qué creen que la línea de trolley en San Diego se hizo a la frontera con Tijuana? Porque el destino turístico de esa ciudad era llegar a Tijuana, pero aquí no se planeó para aprovechar y seguir esa conexión”, señaló.
El presidente de la Sociedad de Urbanistas de Tijuana, Luis Fernando González Vergara, señaló que las decisiones de obra se han vuelto reactivas, fragmentadas y desvinculadas de criterios técnicos a largo plazo.
Tijuana ha crecido en población, actividad económica y extensión urbana, pero no sus instrumentos de planeación y gestión urbana, agregó.
Resaltó que Baja California crece en población por la llegada de personas de otros estados, pero no recibe mayores recursos del gobierno federal. Entonces los recursos estatales y municipales se ven más limitados para atender a los bajacalifornianos.
Roberto Lyle Fritch, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), dijo que Tijuana enfrenta serios problemas urbanos derivados de décadas de crecimiento acelerado sin planeación integral.
“La industria ha generado una ciudad dinámica en términos de empleo y oportunidades económicas, pero con profundas brechas en calidad de vida, por falta de movilidad, acceso a servicios, vivienda digna y espacios públicos”, indicó.
INVERSIONES DE MORENA Y DEL PAN
Las cifras de inversión de las últimas dos administraciones estatales del Partido Acción Nacional (PAN), muestran que la obra pública cayó con Francisco Kiko Vega de Lamadrid.
En su sexenio, de 2013 a 2019, invirtió tan solo tres mil 32 millones de pesos, monto que representa 34.87% menos que su antecesor, José Guadalupe Osuna Millán, quien entre 2007 y 2013 destinó cuatro mil 655 millones de pesos.
De acuerdo con información del Portal Nacional de Transparencia (PNT), el gobierno de Jaime Bonilla Valdez invirtió apenas mil 517 millones, pero en un periodo de dos años que incluyeron la pandemia por Covid-19.
El gobierno estatal invirtió de su presupuesto cuatro mil 500 millones de pesos en obras de gran magnitud como los nodos Alamar que necesitó 450 millones de pesos y el Morelos que se llevó más de 600 millones.
El secretario de Desarrollo Urbano señaló que estos proyectos de Francisco Vega fueron retomados porque eran necesarios y su pausa alimentó el rezago de infraestructura en la entidad.
Ese monto es el doble de lo invertido por los gobiernos estatales desde el 2007 hace 19 años, y aún así falta mucho por hacer.
PROYECTOS HEREDADOS DE VEGA
A principios de 2023 inició la construcción del viaducto elevado, trayecto de aproximadamente 11.4 kilómetros que conectará el aeropuerto con la garita de San Ysidro y Playas de Tijuana.
El costo de construcción está estimado en 10 mil millones de pesos, invertidos por el gobierno federal, quien retomó el proyecto originalmente presentado por Vega de Lamadrid como una carretera de peaje bajo la figura de Asociación Público Privada (APP).
El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador retomó la construcción desde el gobierno de Jaime Bonilla Valdez, pero sin intervención privada.
Los intentos y fracasos del tren ligero
A mediados de los 90, en la administración del entonces alcalde Héctor Osuna Jaime, surgió la idea y hasta un proyecto ejecutivo para un tren ligero desde la garita de San Ysidro hasta lo que hoy es el estadio de fútbol.
En 1999, también como presidente municipal, Francisco Vega viajó a Asia y Europa tratando de conseguir inversionistas para este proyecto, pero por algún motivo no se llevó a cabo, comentó Mario López, integrante de Alianza por Tijuana.
La administración de Jaime Bonilla Valdez impulsó posteriormente el proyecto de un tren interurbano de la garita de San Ysidro hacia la Zona Este utilizando lo que hoy es la vía corta Tijuana - Tecate.
Sin embargo, la actual administración estatal canceló el contrato argumentando que el proyecto era inviable ante las condiciones de la vía.
Ya en septiembre de 2022, la gobernadora Ávila Olmeda anunció la construcción de un tren ligero que partiría de la garita de San Ysidro a Playas de Rosarito con una terminal a la altura de la zona residencial de Santa Fe.
Pero la empresa concesionaria que había propuesto el proyecto, Jeca Railway Corporación desapareció sin dar respuesta al gobierno estatal.
Y aunque Ávila Olmeda dijo que buscarían otros inversionistas, Tijuana sigue sin ese transporte masivo.
INFRAESTRUCTURA Y DESARROLLO ECONÓMICO
Ismael Placencia opinó que Baja California ha sido beneficiada por ser vecina de California, uno de los estados más poderosos económicamente a nivel mundial, sin embargo, no hay una política pública para desarrollo industrial.
Señaló que deben generarse las condiciones y las políticas públicas para ser una entidad productora y no sólo una especie de “arrendatarios para empresas foráneas”.
Enfatizó que la competitividad y las inversiones de las empresas dependen en gran medida de la calidad de las vialidades, la energía eléctrica disponible y demás servicios.
Hasta ahora, agregó, el estado ha logrado retener empresas e incluso algunas han ampliado operaciones, pero la incertidumbre y la falta de inversión estratégica pueden convertirse en un freno.
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El especialista subrayó que la entidad aporta alrededor del 4% del PIB nacional pese a concentrar cerca del 3% de la población.
Agregó que esta proporción refleja el dinamismo del estado, pero también abre la discusión sobre si la inversión del gobierno federal en infraestructura corresponde al peso que tiene Baja California en la economía del país.
Opinó que la recepción de migrantes de otros estados debería ser considerada para obtener más recursos federales y así atender todas las necesidades, particularmente de infraestructura.
Además, recordó que el desarrollo económico de Baja California depende en gran medida de lo que ocurra en Estados Unidos, y en un contexto de desaceleración, contar con infraestructura sólida puede marcar la diferencia entre resistir o perder competitividad.




























