El vacío de una silla ausente, familias de desaparecidos en vísperas del año nuevo
“Lo difícil no es salir a buscarlos, lo difícil es el miedo a olvidarlos, a no recordar su rostro tal y como era”
Melina Flores González
Para Paula Sandoval, presidenta del colectivo Buscando a Nuestros Desaparecidos, la llegada de las festividades no es motivo de celebración, sino un recordatorio punzante de una ausencia que está por cumplir seis años.
Según relata Sandoval, vivir con un familiar desaparecido es aprender a existir en un estado de pausa constante donde “nada sabe igual”.
Desde hace cinco años ha dedicado su vida a rastrear el paradero de su hermano, Jesús Daniel Sandoval León, secuestrado el 16 de enero de 2020, transformando la dinámica de toda la familia.
“No existe una forma correcta de festejar Navidad, Año Nuevo, cumpleaños o cualquier día festivo cuando te hace falta alguien en casa. Cuando tienes un desaparecido, tu vida se paraliza y se reinicia al mismo tiempo; tienes que aprender a vivir, convivir, dormir e incluso hasta a comer de nuevo”, expresó.
Para los colectivos de búsqueda, las fechas decembrinas son especialmente crueles, enfatizó Paula, añadiendo que, aunque los padres intentan mostrarse fuertes para proteger a las infancias de la familia, el dolor es omnipresente.
Lo difícil no es salir a buscarlos, lo difícil es el miedo a olvidarlos, a no recordar su rostro tal y como era, su sonrisa y sus ojosconfesó Sandoval.
Paula reconoció que las madres están “fragmentadas” y que es válido quebrarse mientras sostienen al resto de la familia. A los padres, los alentó a que rompan con el prejuicio de que no deben llorar, recordándoles que su sufrimiento es legítimo.
Finalmente, la presidenta del colectivo reafirma que, aunque el camino es solitario y el sistema a menudo indiferente, la búsqueda continúa por amor a los que faltan y por compromiso con los que se quedan.























