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Localsábado, 27 de septiembre de 2025

Pocas personas buscan atención profesional contra la adicción al juego en BC: Instituto de Psiquiatría

Muchas personas ya ni acuden a los casinos, están apostando en juegos en línea a través de sus celulares, dijo Víctor Salvador Rico Hernández

Melina Flores González

Ana Guerrero asegura que la adicción al juego de Enrique Pérez, su pareja en los últimos cuatro años, ha transformado su vida en una pesadilla económica y emocional.

Aunque él cuenta con empleo estable y buen salario, hay semanas en las que se ven en situaciones extremas. “No quiero hacerme la víctima, pero he tenido días en que no tengo para comer”, asegura. 

Ella también tiene empleo y aporta a los gastos, pero su salario se desvanece cubriendo las obligaciones que Enrique no asume, agrega.

Ana hoy sabe que Enrique padece ludopatía, una adicción similar a la dependencia a sustancias, de acuerdo con especialistas. 

Ana cuenta que todo inició cuando Enrique ganó en el casino y lo que al inicio fue emocionante con el tiempo reveló un problema grave.

“Todo se lo gasta. Insiste en que yo soy su mala suerte, porque ya ganó en octubre del año pasado y piensa que lo volverá a hacer”, comenta. 

Para considerarla adicción, una persona debe haber jugado de manera compulsiva al menos un año consecutivo con impactos negativos en sus relaciones personales, laborales y cotidianas porque el juego se convierte en la principal fuente de vida, explica Rico Hernández.

“A diferencia de las drogas, donde se pueden predecir daños directos como la paranoia por consumo de ‘cristal’, en la ludopatía las ganancias esporádicas refuerzan el comportamiento”, asegura. 

Ágata Pérez, sobrina de Ana y Enrique, ha sido testigo cercano de las consecuencias de la ludopatía de su tío. 

Salvador Rico indicó que como en el caso de Enrique, las adicciones siempre van de forma conjunta y una siempre puede llevar a otra.

“Así como en las adicciones al alcohol y a otras sustancias, la mayoría de las personas no buscan atención, lo mismo pasa con las ludopatías. Porque la persona cree que está bien”, aseguró Rico Hernández. 

PERFILES DE RIESGO

Las personas más propensas a desarrollar ludopatía son aquellas con trastornos subyacentes como ansiedad, depresión o una vida sin propósito estructurado, detalló el director del IPEBC. 

Y en el caso de Ana y Enrique ahora es ella quien ha desarrollado depresión y comportamientos violentos por la frustración. “Quiero que me escuche y que entienda que está mal y necesita ayuda, pero difícilmente entiende”, lamenta. 

El director destacó que no todo juego implica ludopatía y la prueba es que muchas personas disfrutan de apuestas recreativas sin problemas, pero los ludópatas no pueden detenerse, juegan más de lo planeado y siguen pese a las pérdidas económicas. 

En su experiencia profesional Rico Hernández ha observado un incremento notable en los casos por el auge no solo de establecimientos físicos. 

“Ya muchas personas ni siquiera están acudiendo a los casinos, están haciéndolo a través de su celular. Ahí estamos no nada más el instituto, a nivel mundial, en pañales”, comenta.

PROGRAMAS DE APOYO

El director del Instituto de Psiquiatría dice que los pacientes suelen acudir no por la adicción al juego sino por sus consecuencias, como depresión o ansiedad severa tras pérdidas financieras, laborales o familiares.

En cuanto a demografía, el rango de edad predominante es el de mayores de 40 años de edad.

El IPEBC cuenta con un programa específico para ludópatas implementado hace dos años ante el alza de casos. Sin embargo, solo atienden a cinco pacientes a nivel estatal, comparado con 18 diarios por otras adicciones.

“Pasan dos cosas: una, no saben que existe este programa y dos, no acuden. Incluso el  Instituto ha colaborado con casinos para canalizar casos detectados, pero el estigma persiste”, lamentó Rico Hernández.

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