¿Por qué ha caído la tasa de natalidad en BC y qué consecuencias tendrá?
Es preocupante porque significa que no hay una garantía del reemplazo poblacional, dijo Núñez
Eduardo Jaramillo Castro
El número de nacimientos se ha reducido en Baja California no solo por debajo del promedio que resulta necesario para mantener la cantidad de población, sino también para crecer económicamente.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2024 la fecundidad promedio por mujer fue de 1.4 nacimientos.
Núñez Medina mencionó que una población numerosa hace un país políticamente fuerte e importante, pero lamentablemente en México no se han emparejado las políticas económica y de fecundidad.
Entre los factores que determinan el promedio de fecundidad están la situación socioeconómica de las personas, así como educación y salud, esto último particularmente en las mujeres, indicó.
En México, la baja de nacimientos está relacionado con la política de población que promovido el uso de métodos anticonceptivos desde 1973 derivado del crecimiento exponencial de la población en el país durante los años 50 y 60, mencionó.
Añadió que en Baja California la tasa de fecundidad se está reduciendo pese a la migración, comunidad que regularmente tiene más hijos que las personas nativas.
Como ejemplo, Núñez Medina expuso el caso de Estados Unidos, donde las personas originarias de ese país están teniendo una natalidad baja: un hijo por persona.
Sin embargo, las personas migrantes tienen más hijos y allá sí le dan trabajo a esa mano de obra excedente, por eso estados como California y Texas crecieron económicamente fuertes, destacó.
A Tijuana llegan personas de los estados de Guerrero y Chiapas que traen una dinámica de fecundidad más alta que las mujeres locales, sin embargo, la tasa de fecundidad sigue siendo baja, agregó.
“La baja de población ya es preocupante en Baja California, porque el 1.4 de nacimiento de hijos en promedio por mujer, significa que la población no está garantizando el reemplazo poblacional”, señaló.
LAS POLÍTICAS DE POBLACIÓN
Núñez Medina dijo que desde la época de la Revolución Mexicana hasta antes de 1970, México tenía una política pronatalista que surgió cuando el país perdió parte de su territorio norte porque estaba despoblado por mexicanos, como el estado de Texas.
En este periodo, las autoridades daban incentivos a las mujeres con más hijos paridos, como canastas con despensa, añadió.
Pero en 1973 fue promulgada la Ley General de Población que promovía tener menos hijos para darles más, explicó.
Esto ocurrió porque en los años 50 la población en México empezó a crecer de manera acelerada a causa de las mejoras en los servicios de salud que redujeron la mortalidad, continuó el académico.
Las parejas tenían 10 hijos y les empezaron a sobrevivir todos, cuando antes de la llegada de antibióticos al país la mortalidad era alta, dijo.
En las familias tradicionales de esa época, los hijos eran vistos como un activo económico por ser fuerza de trabajo, así que tenían en promedio 10 embarazos, aunque no sobrevivían todos.
Entre 1950 y 1960 llegaron la revolución industrial y la modernización del campo que redujeron la necesidad de mano de obra.
El investigador del Colef añadió que las familias en el campo tuvieron que trasladarse a las ciudades, donde los espacios de las casas son más reducidos y las familias se vieron en la necesidad de tener menos integrantes.
Ese fue el caso del “milagro chino” que sacó de la extrema pobreza a 70 millones de personas, señaló.
Actualmente la India también tiene una política pronatalista y ya rebasó el millón 100 mil habitantes, pero le dan trabajo a esa mano de obra, indicó.
La situación es preocupante en México destacó el investigador del Colef, donde hay una fecundidad muy baja y sigue habiendo problemas para lograr empleos bien pagados, porque el país no ha logrado empatar la política económica con la dinámica demográfica.
“México hace un esfuerzo por preparar profesionales en muchas áreas de conocimiento, sin embargo, llegan a un mercado laboral donde no tienen posibilidades de un empleo digno”, indicó.
Subrayó que el problema de no empatar ambas políticas es que un crecimiento poblacional en un país lleva aproximadamente 50 años, pero la situación económica puede cambiar en cinco años.
EDUCACIÓN Y NATALIDAD
En países con altos niveles de educación entre las mujeres se empezó a registrar una baja muy importante en el número de hijos, posteriormente, se extendió en extractos más bajos y a zonas rurales, relató.
Las mujeres querían tiempo para desarrollarse profesionalmente en lugar de dedicar el tiempo a la crianza de hijos, por lo que se da el uso recurrente de anticonceptivos, opinó.
En 1970, recordó, el gobierno de México empieza a promover abiertamente el uso de los métodos anticonceptivos en las clínicas y hospitales.
Las mujeres que usaban métodos anticonceptivos entre 1976 y 1982 pasó del 20% al 41%, lo que quiere decir que se duplicó, y estimó que actualmente el uso de estos métodos de prevención del embarazo ronda el 70%.
Añadió que también el sector salud empezó a hacer cirugías para que las mujeres no tuvieran más hijos luego de tres partos, pero muchas veces esas intervenciones fueron sin el consentimiento de las mujeres, llevando a una baja en la población de México.
“Las mujeres piensan mucho antes de embarazarse porque deben asegurarse que el hombre cumpla sus expectativas de hacerse responsable del hijo”, remarcó Núñez.
Las mujeres con mayor grado educativo tratan de tomar mejores decisiones respecto a su trabajo, pareja y economía, enfatizó.
“La educación no nada más sirve para colgar un título en la pared, sirve para comprender el entorno económico social en el que vivimos y cómo éste tiene efectos en la vida cotidiana”, resaltó.
Las mujeres también buscan primero desarrollarse profesionalmente, una vez que logran independencia económica y viajar, entonces desean procrear, comentó.
Andrea Jimenez, de 46 años de edad, tuvo a su único hijo a los 38 años de edad, una vez que terminó sus estudios, se estableció en su trabajo y compró una vivienda.
Añadió que por esa misma razón ya no tuvo otro hijo, pero su plan eran dos.
El suyo es un caso similar al de Carla Rodríguez, quien tuvo a su única hija a los 40 años. También quiso realizarse primero como profesional y después buscó el embarazo.
Contó que su deseo de tener hijos lo postergó un poco más a causa de una endometriosis.
“Ya que tuve a mi hija, me dí cuenta que sí me gustaba la maternidad, sí me hubiera gustado tener otro, pero por la edad ya no alcanzaba”, relató Carla Rodriguez.
EL FACTOR DE LA SALUD
Uno de los factores importantes para la fecundidad tiene que ver con las condiciones de salud de las personas.
“Cuando una mujer ve que sus hijos fallecen, automáticamente va a parir más hijos para garantizar la sobrevivencia del número deseado de hijos”, dijo el investigador del Colef.
Dijo que hoy las mujeres sanas pueden tener hijos poco después de los 40 años de edad, entonces están teniendo un proyecto de vida para desarrollarse primero profesionalmente y después tener descendencia.
Esto también está llevando a las mujeres a posponer la maternidad, y cuanto más tarde, menos hijos tendrán.
LA DESVENTAJA LABORAL DEL EMBARAZO
La inserción de la mujer en el mercado laboral era opcional antes de los años 60, pero ahora es fundamental en la economía del mundo, señaló el investigador Núñez.
Sin embargo, el embarazo o la crianza las pone en desventaja en comparación con las mujeres que no tienen hijos, aseguró.
“Los empleadores lo que están viendo es poder rescindir el contrato, porque va ser más difícil que compaginen su vida de mamá y laboral”, comentó.
Y como los planes de tener hijos también están relacionados con los ingresos económicos, la juventud con estudios que no ve empleos bien pagados no planea tenerlos.
ACCEDE A NUESTRA EDICIÓN DIGITAL ¡SUSCRÍBETE AQUÍ!
Para crear una familia se debe contar con una vivienda e ingresos suficientes y estables, de lo contrario es probable que fracase, dijo.
La reducción en nacimientos igual va a crear un problema a futuro para las pensiones y jubilaciones.
“Los jóvenes son los que aportan para las pensiones y los adultos mayores son los que cobran las pensiones, es una realidad en todo el mundo”, subrayó.




























