Tijuana tiene un serio problema con la basura pesada, coinciden activistas
Existen muchos vicios, como no hay quien sancione ni quien vigile, los predios acaban como basureros, dijo Rosario Norzagaray, de Costa Salvaje
Melina Flores González
En los cañones y lotes baldíos de Tijuana, el paisaje urbano ha sido reemplazado por colchones, refrigeradores y escombros que coloquialmente conocemos como “basura pesada”.
Y no es solo un problema de contaminación visual, sino el síntoma de una falla sistémica en una ciudad que produce más de 62 mil toneladas de residuos al año, afirma la organización internacional ambientalista, Costa Salvaje
Ernesto González, quien vive en medio de dos lotes baldíos de la colonia El Pípila, cerca del canal pluvial en la zona este de la ciudad, señaló que diariamente lidia con este problema y pareciera que sus vecinos se rehúsan a verlo.
“Ahora, con la cultura del sobreconsumo, cada vez hay más basura y más grande debido a la paquetería. Es cuestión de tener una verdadera industria del reciclaje y tener conciencia cívica real”, comentó.
Joaquín López, quien habita en el Ejido Mariano Matamoros, preocupado por la cantidad de este tipo de desechos que ve en la ciudad, considera inutil cualquier esfuerzo individual frente a las insuficiencias desde el Ayuntamiento de Tijuana.
“Lo ven normal, pero quizá porque es parte de su trabajo o de donde viven. Hay zonas en la ciudad con falta de planificación, por ende creo que no existe la infraestructura necesaria, aunado a la cultura de la sociedad”, comentó.
Para Rosario Norzagaray, gerente de residuos marinos en Costa Salvaje, el problema nace de una confusión técnica que deja a los ciudadanos desamparados, porque legalmente este tipo de basura pertenece a los residuos de manejo especial.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM) 161, la recolección de esos desechos es responsabilidad compartida entre estado y municipio, mencionó.
“Entre los residuos de manejo especial están los de gran volumen, aquellos que comúnmente no se lleva el camión de la basura. Antes de que se le dieran estos nombres legales, a esa basura voluminosa se le llamaba justo así: basura pesada”, explicó.
La experta advirtió que las unidades municipales de carga trasera se saturarían con dos o tres artículos pesados como electrodomésticos, muebles o desechos de construcción
Según un comunicado del gobierno municipal, tan solo en una jornada de limpia en la colonia Rinconada de la delegación Otay Centenario, realizada a inicios de este mes, fueron recolectadas 20 toneladas de basura pesada y escombro.
El problema es que esas jornadas de recolección de grandes volúmenes de desechos no son constantes ni están programadas para que la ciudadanía esté al pendiente.
La ausencia de campañas periódicas de recolección de basura pesada también ha empujado a los tijuanenses a lo que Norzagaray llamó un “mercado informal de favores”.
Esto significa que, ante la desesperación, muchos ciudadanos fragmentan sus muebles para esconderlos en bolsas negras o recurren a la “cooperación” económica para los trabajadores de limpia con la intención de que acepten lo que por regla tienen prohibido.
Y en el peor de los casos, la ciudadanía simple y sencillamente tomas esos desperdicios que nadie más recoge para abandonarlos en cualquier otro lugar.
Además, el volumen de desechos en Tijuana supera el promedio nacional de generación por habitante, agregó Norzagaray.
UNA PROPUESTA
Ante este panorama, la regidora Rogelia Arzola, presidenta de la Comisión de Bienestar Social, propuso ante el Cabildo que la recolección de desechos pesados sea obligatoria y sistemática para el gobierno de la ciudad.
La intención es que la Secretaría de Desarrollo Territorial, Urbano y Ambiental (SDTUA), elabore un programa para atender todas las colonias de la ciudad mediante sitios en los que la población pueda llevar lo que no recogen los camiones para basura doméstica.
“Que la recolección de basura pesada pase por lo menos una vez al mes en un punto de acopio”, dijo.
Arzola indicó que esta iniciativa ya fue aprobada por el Cabildo para que la Secretaría de Infraestructura desarrolle el proyecto.
El Sol de Tijuana buscó a la SDTUA para conocer la implementación de este programa y la forma en que atiende la recolección de basura pesada, pero no atendió las reiteradas solicitudes de entrevista.
RESPONSABILIDAD CIUDADANA
Delia Cristina Castellanos Armendáriz, gestora de proyectos en la asociación civil Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental (PFEA), sostiene que Tijuana está atrapada en un modelo de gestión “lineal” que ha quedado obsoleto frente al crecimiento demográfico.
El problema de la basura pesada se suma al ya existente a los residuos que habitualmente genera la ciudadanía en sus hogares y centros de trabajo.
Para ella, el problema no se resuelve solo comprando más camiones, como ha hecho la actual y otras administraciones municipales, sino cambiando la visión hacia una economía circular, tal como sugirió Costa Salvaje
“No deberíamos llamarle basura, sino materia prima. Nos falta infraestructura; mientras en otras ciudades se aprovecha el biogás o se genera energía, en Tijuana seguimos enterrando recursos”, explicó.
Aunque las delegaciones ofrecen servicios de recolección de basura pesada, Delia enfatizó que es un servicio bajo demanda debido al costo operativo de mover camiones.
Por esa razón apuntó que en estos casos la clave es la organización comunitaria para solicitar este servicio.
“Si tú les llamas por una televisión o una sola cosa, pues no van a ir o te van a decir que te organices con tus vecinos, arma una colecta y entonces ya vale la pena el viaje”, destacó.
Castellanos Armendáriz agregó que la topografía de la ciudad, especialmente en zonas de difícil acceso como Los Laureles o la colonia Miramar, en la delegación Playas de Tijuana, agrava la situación.
En estas pendientes, donde el camión recolector no puede ingresar, la basura termina inevitablemente en las cañadas, afectando el subsuelo y los mantos acuíferos, agregó.
“Si decidiste vivir en una zona complicada de acceder, tienes que actuar en consecuencia, organizarte con tus vecinos y dar un sistema para ver cómo llevar tus residuos a un lugar donde los puedan recoger”, señaló.
Pero enfatizó que el ciudadano no puede deslindarse de su responsabilidad apelando únicamente a la obligación del municipio.
La solución propuesta por Castellanos es la elaboración de un Plan Integral de Manejo de Residuos que trascienda administraciones.
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Agregó que es necesario crear centros de acopio en puntos estratégicos, como estacionamientos de supermercados, para facilitar que la ciudadanía entregue materiales reciclables y electrónicos de manera separada.
Consideró que no solo es un tema de voluntad política, sino de conciencia ciudadana y de entender que cada decisión de consumo impacta el futuro ambiental de Tijuana.
Sin embargo, mientras ninguna de esas dos cosas ocurra, los cañones de la frontera seguirán acumulando todo tipo de basura pesada.





























