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Localsábado, 1 de noviembre de 2025

Vecinos de deslizamientos por construcciones en Tijuana viven en la incertidumbre

Los residentes se quejan de que las autoridades no han informado del proceso de reparación ni cuándo podrán regresar a la normalidad

Eduardo Jaramillo Castro

Marie-Laure Coubes, vecina afectada por la obra de construcción en la calle Colima de la colonia Madero, comentó que desde mayo su familia y otras cuatro tienen dificultades para ingresar con sus automóviles.

Señaló que su vivienda fue etiquetada de color amarillo como medida preventiva por parte de Protección Civil tras el colapso del talud donde se construye un edificio.

“Tenemos el callejón tapado con madera, no se puede ingresar con el coche a mi casa, sólo puedo entrar a pie, pero después de mí hay otras cuatro viviendas más alejadas”, señaló.

Jacqueline Casilles, otra de las vecinas afectadas comentó que les fue robado un vehículo tipo pick up al dejarlo en la calle.

Añadió que su abuela tiene 85 años y se le dificulta el paso porque cuando empezaron a realizar el anclaje del talud dejaron sogas en el piso.

Marie-Laure Coubes comentó que, luego del colapso de la obra, Protección Civil sólo les permitió sacar un vehículo por familia, así que muchos automóviles permanecen en las cocheras.

Los vecinos se quejan de que las autoridades no han informado del proceso de reparación ni cuándo podrán regresar a la normalidad.

“Que nos informen cómo nos van a compensar. Una de las vecinas tuvo que comprar un diablito porque no puede cargar los garrafones de agua o el mandado, porque no podemos acercarnos a nuestras casas”, añadió.

Marie-Laure recordó que en noviembre del año pasado sostuvieron una reunión con autoridades municipales para externar su preocupación por el corte del talud y firmaron un documento que les aseguraba que no habría ningún problema.

“No hicieron nada, dejaron cortar el talud en lugar de parar inmediatamente. Todos los expertos dicen que al hacer un corte tan grande debieron haber reforzado”, dijo.

Seis meses después el talud se venció y provocó el deslizamiento de tierra.

José Luis Jiménez González, titular de la Dirección de Protección Civil de Tijuana, comentó que los sellos color amarillo y el cierre parcial se retirarán una vez que la DAU entregue el dictamen que confirme la conclusión de las obras de remediación.

Mientras tanto, sobre el colapso en la calle 10, explicó que la empresa presentó su plan de remediación y rehabilitación a esa dependencia y Protección Civil únicamente realiza el acompañamiento.

En un recorrido de El Sol de Tijuana se pudo observar que la empresa trabaja de manera simultánea en la reparación de la calle y en la construcción de dos estacionamientos subterráneos del proyecto habitacional.

Jiménez González señaló que la constructora expuso ante las autoridades un plan de trabajo que consiste en la colocación de losas de concreto para sostener los muros de contención.

Sobre el edificio habitacional contiguo, ubicado en la calle Nueve y etiquetado en riesgo de manera preventiva, mencionó que la empresa se comprometió a presentar un estudio que acredite que ya no existe peligro, con el fin de retirar los sellos.

Personal administrativo del edificio señaló que en la parte baja opera una reclutadora de agentes de seguridad privada y sigue funcionando.

Sin embargo, en la parte superior, donde había aproximadamente 20 departamentos, ocho de ellos fueron desalojados por los riesgos que existían en su momento, relató.

Mencionó que hasta ahora ninguna autoridad ni la empresa constructora se han acercado para informar sobre el proceso de rehabilitación ni cuándo concluirá la obra para garantizar que ya no corren peligro.

Un locatario dedicado a la instalación de estéreos de automóviles, afectado por el cierre a la circulación vehicular sobre la avenida Revolución, comentó que sus ventas han bajado en un 90%.

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Criticó la decisión del cierre de la calle porque no resultó afectada y la muestra es que incluso trabajadores de la construcción y de los locales cercanos aprovechan para estacionar sus vehículos en esa vialidad.

El empleado de una barbería sobre esa misma calle coincidió en que el cierre no cumplió su propósito de seguridad.

“El cierre de la calle Revolución solamente ha perjudicado que lleguen nuevas clientelas. Afortunadamente los clientes nos han sido fieles, pero a otros negocios sí les ha ido mal”, concluyó.

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