Karina, víctima de feminicidio, dormía con un cuchillo bajo la almohada por temor
Su familia exige castigo para Juan, quien tiene audiencia programada para el mes de diciembre
Melina Flores González
La familia exige justicia tras el feminicidio de Karina Hernández Piza, de 33 años de edad, presuntamente a manos de su expareja, Juan Baudilio “N” de 44 años, el pasado 10 de septiembre en su domicilio ubicado en Paseos del Vergel.
Juan se entregó a las autoridades dos horas después del crimen, convencido por su excuñado, Víctor, con quien fue a tratar de esconderse tras los hechos.
La hermana de la víctima, Guadalupe Hernández Piza, compartió que Karina, originaria de Acapulco, Guerrero, y Juan Baudilio “N”, se conocieron en Tijuana en el lugar de trabajo.
Su relación duró 12 años y tuvieron dos hijos, pero él comenzó a serle infiel, comentó Guadalupe. “Mi hermana lo descubrió, lo afrontó, no le gustó y de ahí empezaron a tener problemas”, relató.
Karina, descrita por su hermana como una persona dedicada a su hogar y a sus hijos, buscaba mantener a la familia unida pero la agresividad y consumo de alcohol de Juan “N” crecieron.
Hace aproximadamente tres años, Juan Baudilio “N” agredió físicamente a Karina, por lo que estuvo detenido por 36 horas hasta que Karina retiró los cargos, un hecho que su hermana atribuye a posibles amenazas.
Tras este incidente, Karina se distanció de su hermana porque Juan Baudilio “N” le prohibía el contacto con sus padres y con ella. A pesar de eso, se veían a escondidas y Guadalupe notó moretones en Karina, quien siempre inventaba excusas.
En los últimos meses, Karina había logrado una independencia económica-significativa, y eso habría aumentado la molestía de Juan.
La última conversación entre ellas fue 15 días antes del asesinato, cuando Karina confesó que dormía con un cuchillo bajo la almohada porque Juan Baudilio ya la había atacado antes con uno.
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Guadalupe Hernández Pisa solicitó el apoyo de las autoridades para asegurar que “todo el peso de la ley” caiga sobre Juan Baudilio “N”, enfatizando la necesidad de proteger a sus sobrinos.
Los niños, de 7 y 9 años de edad, están bajo el cuidado de su tía, quien busca recuperar sus documentos y pertenencias esenciales. “Lo único que me queda son ellos y como para que me los quiten, pues como que no”, finalizó Guadalupe.

























