Análisismiércoles, 17 de septiembre de 2025
Las nuevas disposiciones de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) en el mundo del balompié, que llegan al estado de Tlaxcala con el equipo Coyotes de Tlaxcala por su participación en la segunda liga más importante del país, han generado controversia en cuanto a limitar la libre expresión y buscar controlar las conductas de los aficionados durante los partidos.
Y es que es muy difícil reprimir a las personas desde las gradas cuando dirigen palabras que pudieran ser no tan agradables hacia árbitros y jugadores rivales, disposición que viene a limitar la esencia del entorno del juego, ya que la afición tiene un papel determinante en el accionar dentro de cancha, por algo la localía le da ventaja a la casa y su manifestación no tan fácil puede ser restringida.
En este tema surge el caso de que en el estadio Tlahuicole hay personal de seguridad privada de Coyotes que da la espalda al campo de juego, y permanece viendo a las personas en gradas con el fin de reprimir actos que pudieran entenderse de alteración del orden, lo que cabe cuando exista violencia física o confrontación verbal entre aficionados, pero no por expresarse en cuanto al juego, lo que es un asunto que viene a limitar, censurar y cambiar el sentido del futbol.
Las mentadas de madre, los gritos de euforia de apoyo al local y de rechazo al visitante, son características del balompié, por lo que la medida que busca FIFA de erradicar los presuntos actos violentos o tendenciosos no es tan fácil de llevarlo a la práctica, porque también es claro que ir a un estadio de futbol es parte de una catarsis, es decir, una persona llega para liberar emociones y dejar a un lado sus problemas que pueden venir desde el trabajo, su familia o su entorno social.
Ante esta situación, y por la posición rigorista de la FIFA, hay quienes pudieran opinar que los juegos los desarrollen sin aficionados, y así se evitan que se formen presuntos bloques conductuales de riesgo o de ofensas hacia canchas.
Lo que es claro en este tema es que los aficionados no deben incurrir en actos de violencia física, ni tampoco de provocación para personas que le van al equipo contrario, eso es un punto fundamental en cuanto a un perfil de principios conductuales y de orden social.
Sin duda alguna, hechos graves de violencia extrema -como ocurrió en el estadio La Corregidora, de Querétaro, en países de Sudamérica y Europa- han prendido los focos rojos, por lo que la FIFA busca apretar y evitar que se desencadenen y desborden las pasiones, pero reitero, ir a un estadio de futbol para muchos es hacerlo para, de forma natural, liberar emociones, y en esa libertad lanzar un grito a favor o en contra del equipo en competencia es parte del juego.
Si nos vamos a otra escena, como es la lucha libre, imagínense si se tomara esta misma determinación de la FIFA en el medio del pancracio, pues lo mataría fulminantemente, porque esa disciplina está llena de múltiples expresiones en las que los propios luchadores participan y se crea un ambiente singular, único, y que en México reina como una tradición por muchas décadas.
El organismo representativo del balompié en el mundo ha implementado diversas medidas para controlar el comportamiento de las personas en los estadios durante los partidos de futbol, lo que ha generado polémica. Considera un reglamento de Seguridad en Estadios en el que establece normas y protocolos para garantizar la seguridad de jugadores y espectadores. Esto incluye medidas como el control de acceso, la prevención de incendios y la seguridad ciudadana.
Además, considera que en los estadios deben seguir protocolos de seguridad establecidos para prevenir incidentes y garantizar la seguridad de los asistentes. También establece normas y reglamentos, que los estadios deben seguir para garantizar la seguridad y el orden durante los partidos.
Y a todo esto viene el análisis, porque en Tlaxcala representantes de los Coyotes de Tlaxcala buscaron callar al líder de las porras del equipo local, Angel “el Abuelo” Rodríguez, quien en el partido ante Alebrijes de Oaxaca se mostró extrovertido y se expresó contra el arbitraje, lo que fue visto por el club local como un acto de incitación a la violencia.