Hoy se habla mucho de la generación de cristal, que la sobreprotección los hace débiles ante las adversidades que la vida inevitablemente traerá. Nos justificamos al pensar que en “nuestros tiempos” en la escuela al obeso le decíamos gordo, a quien usaba lentes cuatro ojos y que no pasaba nada. Creemos que esas personas sobrevivieron, se hicieron más fuertes, más tolerantes a la crítica y más relajados para no tomarse las cosas personalmente, pero ¿es así? No, eso es un mito.
La ciencia confirma lo que quienes sufrimos bullying en la infancia sabemos de siempre, que el acoso verbal y emocional puede tener efectos duraderos en el cerebro de los niños, que está vinculado a problemas de salud mental en la adolescencia, incluyendo trastornos de ansiedad y depresión, y que estos efectos pueden persistir en la adultez. En casos extremos, el acoso puede llevar a pensamientos suicidas y al suicidio mismo.
El resumen podría ser entonces, que algunos tal vez salgan mejor librados que otros, pero sin duda que el acoso emocional y físico puede dejar cicatrices profundas para la autoestima y destruyen el amor propio, a veces para toda la vida.
Entonces, ¿Qué pasa con el bullying? ¿exactamente qué es? ¿qué lleva a un niño (a) a convertirse en acosador o víctima? El término “bullying” proviene del verbo inglés “to bully”, que significa intimidar, y se refiere a una forma de violencia sistemática que puede ser física, verbal o psicológica.
Hablemos primero de las y los acosadores. Ellos mismos pueden estar viviendo problemas familiares, falta de empatía, necesidad de aceptación social o haber inclusive sufrido violencia. Es esencial entender que el agresor también necesita apoyo y orientación para romper este ciclo de violencia. Quien acosa de pequeño (a) y no es atendido en la infancia puede persistir en el acoso, desarrollar problemas en sus relaciones interpersonales y laborales y conductas antisociales.
Difícilmente un niño o niña nace psicópata o sociópata, sucede, claro, pero es excepcional. Es importante ver el entorno del menor de edad, su familia y las relaciones que vive en su cotidianeidad, pues es casi una regla que el acosador sufre un entorno familiar disfuncional, son niños que crecen en hogares con violencia, malos ejemplos de conducta, negligencia o falta de afecto. Esto puede llevar a conductas agresivas como una forma de expresar su frustración o buscar control en otros ámbitos de su vida.
Al acosador hay que enseñarle límites de moralidad, fomentar conductas de empatía y respeto y ayudarle a desarrollar habilidades socioemocionales para que aprenda a gestionar sus pensamientos, emociones y por ende sus acciones. Claro, primero lo deben aprender sus tutores; ningún niño o niña aprende por lo que se le dice, sino por el ejemplo de sus cuidadores.
Las víctimas. Cualquier niño o adolescente puede convertirse en víctima de acoso escolar; sin embargo, ciertos factores personales, familiares y sociales pueden aumentar su vulnerabilidad, como su apariencia física, condiciones de discapacidad, orientación sexual, pertenecer a una minoría o rasgos de personalidad como timidez, baja autoestima y dificultad para hacer amigos, entre otros. Así también pueden estar viviendo estilos de crianza autoritarios, violentos, negligentes o permisivos extremos. Sí, la ONU misma ya lo estableció: la sobreprotección equivale a tortura pues limita las potencialidades del ser.
A los 14 años, esta escribidora subió de peso y mucho. Entonces fui al pediatra por una infección en la garganta. ¡Mira nada más -dijo- tú no pareces una niña, pareces un tanque de guerra! Esa frase definió mi doliente y terrible relación de vida con mi cuerpo y la comida. He trabajado mis emociones para aceptarme y amarme, así como soy. No ha sido fácil…gorda, tanque de guerra, marranita…fue terrible.
El 03 de mayo fue el día internacional del bullying. Niñez sufriente en ambos extremos, tanto sufre quien acosa y quien es acosado y somos nosotros, los adultos, familia, autoridades escolares, etc., responsables de aliviar ese sufrimiento. Condenarles a vivir con el dolor que mata el amor propio es absolutamente inhumano ¿Qué estamos haciendo?