Resiliencia / El legado emocional de mamá: huellas que no se borran
El tono en el que nos hablaron, la forma en la que nos consolaron o alentaron, deja cicatrices o fortalezas invisibles que duran toda la vida.
Y aunque la maternidad no es sinónimo de perfección —ni debe ser romantizada hasta el sacrificio—, sí es importante reconocer su poder. No sólo gestan vida, también cultivan conciencia, refugio, memoria.
Comprender su impacto emocional no es solo un ejercicio de memoria o gratitud, sino también una vía para entendernos mejor a nosotros mismos.












